Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mira (141 apariciones)
(12) Escógete, ó tres años de hambre; ó ser por tres meses deshecho delante de tus enemigos, y que la espada de tus adversarios te alcance; ó por tres días la espada de Jehová y pestilencia en la tierra, y que el ángel de Jehová destruya en todo el término de Israel: mira pues qué he de responder al que me ha enviado.
(10) Mira, pues, ahora que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para santuario: esfuérzate, y hazla.
(16) Y viendo todo Israel que el rey no les había oído, respondió el pueblo al rey, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David, ni herencia en el hijo de Isaí? ¡Israel, cada uno á sus estancias! ¡David, mira ahora por tu casa! Así se fué todo Israel á sus estancias.
(6) En la cual estaba escrito: Hase oído entre las gentes, y Gasmu lo dice, que tú y los Judíos pensáis rebelaros; y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey;
(12) ¿No está Dios en la altura de los cielos? Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.
(24) Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve debajo de todo el cielo.
(27) El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado;
(5) Mira á los cielos, y ve, y considera que las nubes son más altas que tú.
(24) Temerlo han por tanto los hombres: él no mira á los sabios de corazón.
(6) Esparce furores de tu ira: y mira á todo soberbio, y abátelo.
(7) Mira á todo soberbio, y humíllalo, y quebranta á los impíos en su asiento.
(13) Ten misericordia de mí, Jehová: mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;
(3) Mira, óyeme, Jehová Dios mío: alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte;
(18) Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
(19) Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
(37) Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
(4) Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
(10) Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
(4) Sin delito mío corren y se aperciben: despierta para venir á mi encuentro, y mira.
(20) Mira al pacto: porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.
(14) Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
(9) Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
(32) El cual mira á la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
(153) RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado.
(159) Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: vivifícame conforme á tu misericordia.
(6) Porque el alto Jehová atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos.
(6) Ve á la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio;
(12) Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras.
(13) Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció?
(4) El que al viento mira, no sembrará; y el que mira á las nubes, no segará.
(4) El que al viento mira, no sembrará; y el que mira á las nubes, no segará.
(8) Conmigo del Líbano, oh esposa, conmigo ven del Líbano: mira desde la cumbre de Amana, desde la cumbre de Senir y de Hermón, desde las guaridas de los leones, desde los montes de los tigres.
(4) Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, como las pesqueras de Hesbón junto á la puerta de Batrabbim; tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco.
(5) Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, príncipes, ungid el escudo.
(13) Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fundó para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas.
(4) Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, en viéndola el que la mira, se la traga tan luego como la tiene á mano.
(20) Mira á Sión, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos verán á Jerusalem, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
(17) Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios viviente.
(18) Alza tus ojos alrededor, y mira: todos estos se han reunido, han venido á ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
(4) Alza tus ojos en derredor, y mira: todos estos se han juntado, vinieron á ti: tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas sobre el lado serán criadas.
(15) Mira desde el cielo, y contempla desde la morada de tu santidad y de tu gloria: ¿dónde está tu celo, y tu fortaleza, la conmoción de tus entrañas y de tus miseraciones para conmigo? ¿hanse estrechado?
(9) No te aires, oh Jehová, sobremanera, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad: he aquí mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.
(10) Mira que te he puesto en este día sobre gentes y sobre reinos, para arrancar y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar.
(23) ¿Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras;
(19) Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo.
(12) Tómale, y mira por él, y no le hagas mal ninguno; antes harás con él como él te dijere.
(4) Y ahora yo te he soltado hoy de las esposas que tenías en tus manos. Si te está bien venir conmigo á Babilonia, ven, y yo miraré por ti; mas si no te está bien venir conmigo á Babilonia, déjalo: mira, toda la tierra está delante de ti; ve á donde mejor y más cómodo te pareciere ir.
(19) Párate en el camino, y mira, oh moradora de Aroer: pregunta á la que va huyendo, y á la que escapó; dile: ¿Qué ha acontecido?
(9) Sus inmundicias en sus faldas; no se acordó de su postrimería: por tanto ella ha descendido maravillosamente, no tiene consolador. Mira, oh Jehová, mi aflicción, porque el enemigo se ha engrandecido.
(11) Todo su pueblo buscó su pan suspirando; dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida. Mira, oh Jehová, y ve que estoy abatida.