Concordancia de la Biblia Reina-Valera
misericordia (361 apariciones)
(33) ¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?
(33) ¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?
(30) Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
(31) Y la gente les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
(34) Entonces Jesús, teniendo misericordia de ellos, les tocó los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista; y le siguieron.
(23) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.
(41) Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.
(19) Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.
(22) Y muchas veces le echa en el fuego y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.
(47) Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
(48) Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.
(50) Y su misericordia de generación á generación á los que le temen.
(54) Recibió á Israel su siervo, acordándose de la misericordia,
(58) Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.
(72) Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santo pacto;
(78) Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el Oriente,
(33) Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia;
(37) Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.
(20) Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.
(24) Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.
(13) Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros.
(38) Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
(39) Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.
(31) Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia:
(15) Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.
(15) Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.
(16) Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
(18) De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere, endurece.
(23) Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, mostrólas para con los vasos de misericordia que él ha preparado para gloria;
(30) Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos;
(31) Así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.
(31) Así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.
(32) Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.
(8) El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
(9) Y para que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia; como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, y cantaré á tu nombre.
(25) Empero de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
(1) POR lo cual teniendo nosotros esta administración según la misericordia que hemos alcanzado, no desmayamos;
(16) Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios.
(4) Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,
(27) Pues en verdad estuvo enfermo á la muerte: mas Dios tuvo misericordia de él; y no solamente de él, sino aun de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza.
(12) Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;
(2) A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor.
(13) Habiendo sido antes blasfemo y perseguidor é injuriador: mas fuí recibido á misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad.
(16) Mas por esto fuí recibido á misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna.
(2) A Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia, y paz de Dios el Padre y de Jesucristo nuestro Señor.
(16) Dé el Señor misericordia á la casa de Onesíforo; que muchas veces me refrigeró, y no se avergonzó de mi cadena:
(18) Déle el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Efeso, tú lo sabes mejor.
(4) A Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesucristo Salvador nuestro.
(5) No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;
(16) Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.