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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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mismo (416 apariciones)

(21) Tú pues, que enseñas á otro, ¿no te enseñas á ti mismo? ¿Tú, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas?

(25) Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.

(16) Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

(26) Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.

(3) Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;

(17) Porque la Escritura dice de Faraón: Que para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi potencia, y que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.

(12) Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan:

(6) Porque por esto pagáis también los tributos; porque son ministros de Dios que sirven á esto mismo.

(9) Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás; y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

(22) ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena á sí mismo con lo que aprueba.

(3) Porque Cristo no se agradó á sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre mí.

(2) Que la recibáis en el Señor, como es digno á los santos, y que la ayudéis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado á muchos, y á mí mismo.

(10) Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

(18) Nadie se engañe á sí mismo: si alguno entre vosotros parece ser sabio en este siglo, hágase simple, para ser sabio.

(27) Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.

(5) Mas toda mujer que ora ó profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se rayese.

(28) Por tanto, pruébese cada uno á sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa.

(4) Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es.

(5) Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es.

(6) Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos.

(8) Porque á la verdad, á éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; á otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

(9) A otro, fe por el mismo Espíritu; y á otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;

(9) A otro, fe por el mismo Espíritu; y á otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;

(11) Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente á cada uno como quiere.

(13) Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos ó Griegos, ora siervos ó libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

(4) El que habla lengua extraña, á sí mismo se edifica; mas el que profetiza, edifica á la iglesia.

(28) Y si no hubiere intérprete, calle en la iglesia, y hable á sí mismo y á Dios.

(28) Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.

(5) Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

(3) Y esto mismo os escribí, porque cuando llegare no tenga tristeza sobre tristeza de los que me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros.

(14) Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado.

(13) Empero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme á lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos;

(5) Mas el que nos hizo para esto mismo, es Dios; el cual nos ha dado la prenda del Espíritu.

(11) Porque he aquí, esto mismo que según Dios fuisteis contristados, cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y aun temor, y aun gran deseo, y aun celo, y aun vindicación. En todo os habéis mostrado limpios en el negocio.

(19) Y no sólo esto, mas también fué ordenado por las iglesias el compañero de nuestra peregrinación para llevar esta gracia, que es administrada de nosotros para gloria del mismo Señor, y para demostrar vuestro pronto ánimo:

(7) Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.

(7) Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.

(18) Porque no el que se alaba á sí mismo, el tal es aprobado; mas aquel á quien Dios alaba.

(7) ¿Pequé yo humillándome á mí mismo, para que vosotros fueseis ensalzados, porque os he predicado el evangelio de Dios de balde?

(14) Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz.

(5) De este tal me gloriaré, mas de mí mismo nada me gloriaré, sino en mis flaquezas.

(13) Porque ¿qué hay en que habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? Perdonadme esta injuria.

(18) Rogué á Tito, y envié con él al hermano. ¿Os engañó quizá Tito? ¿no hemos procedido con el mismo espíritu y por las mismas pisadas?

(4) El cual se dió á sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme á la voluntad de Dios y Padre nuestro;

(10) Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo mismo que fuí también solícito en hacer.

(20) Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí.

(14) Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

(1) HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.

(3) Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.

(4) Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.