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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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ni (1,863 apariciones)

(10) Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento.

(14) Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.

(24) El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.

(26) Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.

(29) ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae á tierra sin vuestro Padre.

(18) Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.

(18) Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.

(27) Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo lo quisiere revelar.

(4) Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer, ni á los que estaban con él, sino á solos los sacerdotes?

(19) No contenderá, ni voceará: ni nadie oirá en las calles su voz.

(19) No contenderá, ni voceará: ni nadie oirá en las calles su voz.

(32) Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.

(32) Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.

(13) Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

(9) ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántos cestos alzasteis?

(10) ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?

(17) Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos.

(27) Y respondiendo á Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os digo con qué autoridad hago esto.

(30) Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los ángeles de Dios en el cielo.

(30) Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los ángeles de Dios en el cielo.

(46) Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

(4) Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.

(10) Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

(13) Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.

(13) Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.

(20) Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado;

(21) Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

(36) Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.

(13) Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.

(45) Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.

(14) Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.

(2) Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabían ni aun á la puerta; y les predicaba la palabra.

(22) Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

(20) Y agolpóse de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan.

(22) Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.

(3) Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

(8) Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;

(8) Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;

(11) Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio á ellos. De cierto os digo que más tolerable será el castigo de los de Sodoma y Gomorra el día del juicio, que el de aquella ciudad.

(31) Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.

(17) Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué altercáis, porque no tenéis pan? ¿no consideráis ni entendéis? ¿aun tenéis endurecido vuestro corazón?

(26) Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.

(10) ¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los que edificaban, ésta es puesta por cabeza de esquina;

(21) Y la tomó el segundo, y murió, y ni aquél tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera.

(24) Entonces respondiendo Jesús, les dice: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

(25) Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos.

(25) Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos.

(11) Y cuando os trajeren para entregaros, no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

(15) Y el que esté sobre el terrado, no descienda á la casa, ni entre para tomar algo de su casa;

(19) Porque aquellos días serán de aflicción, cual nunca fué desde el principio de la creación que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.