Concordancia de la Biblia Reina-Valera
nube (96 apariciones)
(44) Y á la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar. Y él dijo: Ve, y di á Achâb: Unce y desciende, porque la lluvia no te ataje.
(13) Sonaban pues las trompetas, y cantaban con la voz todos á una, para alabar y confesar á Jehová: y cuando alzaban la voz con trompetas y címbalos é instrumentos de música, cuando alababan á Jehová, diciendo: Porque es bueno, porque su misericordia es para siempre: la casa se llenó entonces de una nube, la casa de Jehová.
(14) Y no podían los sacerdotes estar para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había henchido la casa de Dios.
(12) Y con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir.
(19) Tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto: la columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.
(9) La nube se consume, y se va: así el que desciende al sepulcro no subirá;
(9) El restriñe la faz de su trono, y sobre él extiende su nube.
(15) Hanse revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi alma, y mi salud pasó como nube.
(11) Regando también llega á disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla.
(15) ¿Supiste tú cuándo Dios las ponía en concierto, y hacía levantar la luz de su nube?
(14) Y llevólos de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego.
(2) Nube y oscuridad alrededor de él: justicia y juicio son el asiento de su trono.
(7) En columna de nube hablaba con ellos: guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.
(39) Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.
(15) En la alegría del rostro del rey está la vida; y su benevolencia es como nube de lluvia tardía.
(5) Y criará Jehová sobre toda la morada del monte de Sión, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas: porque sobre toda gloria habrá cobertura.
(4) Porque Jehová me dijo así: Reposaréme, y miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la tierra.
(1) CARGA de Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto se moverán delante de él, y desleiráse el corazón de los Egipcios en medio de ellos.
(5) Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube, harás marchitar el pimpollo de los robustos.
(22) Yo deshice como á nube tus rebeliones, y como á niebla tus pecados: tórnate á mí, porque yo te redimí.
(13) He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino: más ligeros con sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque dados somos á saco!
(44) Te cubriste de nube, porque no pasase la oración nuestra.
(4) Y miré, y he aquí un viento tempestuoso venía del aquilón, una gran nube, con un fuego envolvente, y en derredor suyo un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar,
(3) Y los querubines estaban á la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y la nube henchía el atrio de adentro.
(4) Y la gloria de Jehová se levantó del querubín al umbral de la puerta; y la casa fué llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová.
(4) ¿Qué haré á ti, Ephraim? ¿Qué haré á ti, oh Judá? La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene.
(2) Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, que sobre los montes se derrama como el alba: un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo fué semejante, ni después de él será jamás en años de generación en generación.
(5) Y estando aún él hablando, he aquí una nube de luz que los cubrió; y he aquí una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: á él oid.
(5) Y estando aún él hablando, he aquí una nube de luz que los cubrió; y he aquí una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: á él oid.
(7) Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado: á él oid.
(7) Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado: á él oid.
(34) Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor, entrando ellos en la nube.
(34) Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor, entrando ellos en la nube.
(35) Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; á él oid.
(54) Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.
(27) Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.
(9) Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fué alzado; y una nube le recibió y le quitó de sus ojos.
(1) PORQUE no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron la mar;
(2) Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar;
(1) POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,
(1) Y VI otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.
(12) Y oyeron una grande voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.
(14) Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.
(14) Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.
(15) Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está madura.
(16) Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fué segada.