Concordancia de la Biblia Reina-Valera
nuestra (188 apariciones)
(4) Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?
(20) Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
(20) Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
(25) No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
(24) ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
(24) ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
(25) Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra.
(1) Al Músico principal: en Neginoth: Masquil de David, cuando vinieron los Zipheos y dijeron á Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra? OH Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme.
(5) Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar.
(9) El es el que puso nuestra alma en vida, y no permitió que nuestros pies resbalasen.
(12) Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; entramos en fuego y en aguas, y sacástenos á hartura.
(19) Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salud. (Selah.)
(9) Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
(1) Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de Asaph. CANTAD á Dios, fortaleza nuestra: al Dios de Jacob celebrad con júbilo.
(3) Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra solemnidad.
(4) Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
(9) Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra.
(12) Jehová dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto.
(10) Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
(1) VENID, celebremos alegremente á Jehová: cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
(14) Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.
(4) Muy harta está nuestra alma del escarnio de los holgados, y del menosprecio de los soberbios.
(4) Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
(5) Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
(7) Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: quebróse el lazo, y escapamos nosotros.
(2) Entonces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.
(2) Entonces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.
(4) Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos en el austro.
(17) Las vigas de nuestra casa son de cedro, y de ciprés los artesonados.
(9) Mi amado es semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos. Helo aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, mostrándose por las rejas.
(8) Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos: ¿qué haremos á nuestra hermana cuando de ella se hablare?
(6) Y dirá en aquel día el morador de esta isla: Mirad qué tal fué nuestra esperanza, donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria: ¿y cómo escaparemos?
(15) Porque habéis dicho: Concierto tenemos hecho con la muerte, é hicimos acuerdo con la sepultura; cuando pasare el turbión del azote, no llegará á nosotros, pues que hemos puesto nuestra acogida en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos:
(11) Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al Santo de Israel.
(2) Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, á ti hemos esperado: tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salud en tiempo de la tribulación.
(20) Jehová para salvarme; por tanto cantaremos nuestros salmos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.
(5) Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.
(11) La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fué consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruídas.
(24) Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra mocedad; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.
(25) Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre: porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día; y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.
(25) Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre: porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día; y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.
(25) Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre: porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día; y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.
(20) Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres: porque contra ti hemos pecado.
(10) Y acontecerá que cuando anunciares á este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué habló Jehová sobre nosotros todo este mal tan grande? ¿y qué maldad es la nuestra, ó qué pecado es el nuestro, que cometiéramos contra Jehová nuestro Dios?
(10) Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, y denunciaremos. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.
(6) En sus días será salvo Judá, é Israel habitará confiado: y este será su nombre que le llamarán: JEHOVÁ, JUSTICIA NUESTRA.
(16) En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalem habitará seguramente, y esto es lo que la llamarán: Jehová, justicia nuestra.
(9) Y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera.
(17) Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios á la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.
(44) Te cubriste de nube, porque no pasase la oración nuestra.