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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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nuestros (309 apariciones)

(10) Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.

(12) En Dios haremos proezas; y él hollará nuestros enemigos.

(9) El es el que puso nuestra alma en vida, y no permitió que nuestros pies resbalasen.

(11) Nos metiste en la red; pusiste apretura en nuestros lomos.

(3) Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.

(5) El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel; la cual mandó á nuestros padres que la notificasen á sus hijos;

(4) Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.

(4) Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.

(9) Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.

(10) Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.

(12) Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.

(6) Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan entre sí.

(6) Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan entre sí.

(8) Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros á la luz de tu rostro.

(9) Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento.

(9) Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento.

(12) Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

(14) Sácianos presto de tu misericordia: y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

(10) No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.

(6) Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.

(7) Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.

(11) Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.

(13) En Dios haremos proezas: y él hollará nuestros enemigos.

(23) De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos.

(2) Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem;

(2) He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.

(24) Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.

(7) Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.

(12) Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio;

(13) Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas:

(13) Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas:

(14) Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; que no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas.

(20) Jehová para salvarme; por tanto cantaremos nuestros salmos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.

(17) Serán vueltos atrás, y en extremo confundidos, los que confían en las esculturas, y dicen á las estatuas de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.

(4) Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

(5) Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.

(12) Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros: porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:

(12) Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros: porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:

(18) Por poco tiempo lo poseyó el pueblo de tu santidad: nuestros enemigos han hollado tu santuario.

(11) La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fué consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruídas.

(24) Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra mocedad; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.

(25) Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre: porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día; y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.

(18) Y dense prisa, y levanten llanto sobre nosotros, y córranse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados en aguas se destilen.

(18) Y dense prisa, y levanten llanto sobre nosotros, y córranse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados en aguas se destilen.

(21) Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios; para talar los niños de las calles, los mancebos de las plazas.

(20) Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres: porque contra ti hemos pecado.

(19) Oh Jehová, fortaleza mía, y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción; á ti vendrán gentes desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.

(8) Y nosotros hemos obedecido á la voz de Jonadab nuestro padre, hijo de Rechâb, en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas;

(8) Y nosotros hemos obedecido á la voz de Jonadab nuestro padre, hijo de Rechâb, en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas;

(15) Y dijéronle: Siéntate ahora, y léelo en nuestros oídos. Y leyó Baruch en sus oídos.