Concordancia de la Biblia Reina-Valera
nunca (253 apariciones)
(23) Y Michâl hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.
(10) Además yo fijaré lugar á mi pueblo Israel, yo lo plantaré, para que habite en su lugar, y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como antes,
(13) Y si se recogiere en alguna ciudad, todos los de Israel traerán sogas á aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, que nunca más parezca piedra de ella.
(3) Y luego que llegó David á su casa en Jerusalem, tomó el rey las diez mujeres concubinas que había dejado para guardar la casa, y púsolas en una casa en guarda, y dióles de comer: pero nunca más entró á ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron en viudez de por vida.
(20) Y Joab respondió, diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca, que yo destruya ni deshaga.
(20) Y Joab respondió, diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca, que yo destruya ni deshaga.
(17) Mas Abisai hijo de Sarvia le socorrió, é hirió al Filisteo, y matólo. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí adelante saldrás con nosotros á batalla, porque no apagues la lámpara de Israel.
(4) Y la moza era hermosa, la cual calentaba al rey, y le servía: mas el rey nunca la conoció.
(6) Y su padre nunca lo entristeció en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Y también éste era de hermoso parecer; y habíalo engendrado después de Absalom.
(10) Y dió ella al rey ciento y veinte talentos de oro, y muy mucha especiería, y piedras preciosas: nunca vino tan grande copia de especias, como la reina de Seba dió al rey Salomón.
(12) Y de la madera de brasil hizo el rey balaustres para la casa de Jehová, y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores: nunca vino tanta madera de brasil, ni se ha visto hasta hoy.
(8) Y el rey de Israel respondió á Josaphat: Aun hay un varón por el cual podríamos consultar á Jehová, Michêas, hijo de Imla: mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josaphat dijo: No hable el rey así.
(12) Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de á caballo! Y nunca más le vió, y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos partes.
(16) Mas él dijo: Vive Jehová, delante del cual estoy, que no lo tomaré. E importunándole que tomase, él nunca quiso.
(23) Entonces les fué aparejada grande comida: y como hubieron comido y bebido, enviólos, y ellos se volvieron á su señor. Y nunca más vinieron cuadrillas de Siria á la tierra de Israel.
(25) ¿Nunca has oído que mucho tiempo ha yo lo hice, y de días antiguos lo he formado? Y ahora lo he hecho venir, y fué para desolación de ciudades fuertes en montones de ruinas.
(7) Y nunca más el rey de Egipto salió de su tierra: porque el rey de Babilonia le tomó todo lo que era suyo, desde el río de Egipto hasta el río de Eufrates.
(19) Y viendo los Siros de Adarezer que habían caído delante de Israel, concertaron paz con David, y fueron sus siervos; y nunca más quiso el Siro ayudar á los hijos de Ammón.
(12) Sabiduría y ciencia te es dada; y también te daré riquezas, hacienda, y gloria, cual nunca hubo en los reyes que han sido antes de ti, ni después de ti habrá tal.
(9) Y dió al rey ciento y veinte talentos de oro, y gran copia de aromas, y piedras preciosas: nunca hubo tales aromas como los que dió la reina de Seba al rey Salomón.
(11) E hizo el rey de la madera de Algummim gradas en la casa de Jehová, y en las casas reales, y arpas y salterios para los cantores: nunca en tierra de Judá se había visto madera semejante.
(20) Y nunca más tuvo Jeroboam poderío en los días de Abías: é hirióle Jehová, y murió.
(7) Y el rey de Israel respondió á Josaphat: Aun hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar á Jehová: mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es Michêas, hijo de Imla. Y respondió Josaphat: No hable así el rey.
(8) Y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que yo entregué á vuestros padres, á condición que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, estatutos, y ordenanzas, por mano de Moisés.
(22) Mas nunca se humilló delante de Jehová, como se humilló Manasés su padre: antes aumentó el pecado.
(18) Nunca tal pascua fué hecha en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel hizo pascua tal como la que hizo el rey Josías, y los sacerdotes y Levitas, y todo Judá é Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalem.
(18) Y lo que se aderezaba para cada día era un buey, seis ovejas escogidas, y aves también se aparejaban para mí, y cada diez días vino en toda abundancia: y con todo esto nunca requerí el pan del gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave.
(16) O ¿por qué no fuí escondido como aborto, como los pequeñitos que nunca vieron luz?
(18) Si le arrancaren de su lugar, éste negarále entonces, diciendo: Nunca te vi.
(19) Fuera, como si nunca hubiera sido, llevado desde el vientre á la sepultura.
(9) El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; ni su lugar le echará más de ver.
(12) Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida.
(13) Ellos son los que, rebeldes á la luz, nunca conocieron sus caminos, ni estuvieron en sus veredas.
(20) Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; nunca más habrá de ellos memoria, y como un árbol serán los impíos quebrantados.
(21) A la mujer estéril que no paría, afligió; y á la viuda nunca hizo bien.
(5) Nunca tal acontezca que yo os justifique: hasta morir no quitaré de mí mi integridad.
(7) Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vió:
(8) Nunca la pisaron animales fieros, ni león pasó por ella.
(31) Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos.
(8) Pon tu mano sobre él; te acordarás de la batalla, y nunca más tornarás.
(11) Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
(5) Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté.
(9) Que viva adelante para siempre, y nunca vea la sepultura.
(93) Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.
(33) Plaga y vergüenza hallará; y su afrenta nunca será raída.
(20) El perverso de corazón nunca hallará bien: y el que revuelve con su lengua, caerá en mal.
(2) Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición sin causa nunca vendrá.
(4) Nunca respondas al necio en conformidad á su necedad, para que no seas tú también como él.
(20) El sepulcro y la perdición nunca se hartan: así los ojos del hombre nunca están satisfechos.
(20) El sepulcro y la perdición nunca se hartan: así los ojos del hombre nunca están satisfechos.