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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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oído (290 apariciones)

(9) Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.

(17) El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;

(6) Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.

(44) Así que hubo oído, me obedeció; los hijos de extraños me mintieron;

(2) Inclina á mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.

(13) Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, é ideaban quitarme la vida.

(1) Al Músico principal: de los hijos de Coré: Masquil. OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

(10) Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;

(4) Acomodaré á ejemplos mi oído: declararé con el arpa mi enigma.

(4) Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: son como áspide sordo que cierra su oído;

(5) Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad á los que temen tu nombre.

(11) Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.

(2) Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame.

(1) Masquil de Asaph. ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.

(3) Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.

(13) ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera Israel andado!

(1) Oración de David. INCLINA, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y menesteroso.

(2) Entre mi oración en tu presencia: inclina tu oído á mi clamor.

(9) El que plantó el oído, ¿no oirá? el que formó el ojo, ¿no verá?

(2) No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina á mí tu oído; el día que te invocare, apresúrate á responderme.

(1) AMO á Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas.

(2) Porque ha inclinado á mí su oído, invocaréle por tanto en todos mis días.

(21) Te alabaré, porque me has oído, y me fuiste por salud.

(4) Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando habrán oído los dichos de tu boca.

(2) Haciendo estar atento tu oído á la sabiduría; si inclinares tu corazón á la prudencia;

(20) Hijo mío, está atento á mis palabras; inclina tu oído á mis razones.

(1) HIJO mío, está atento á mi sabiduría, y á mi inteligencia inclina tu oído;

(13) Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, y á los que me enseñaban no incliné mi oído!

(15) El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia.

(12) El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas ha igualmente hecho Jehová.

(13) El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído.

(13) El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído.

(17) Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:

(12) Como zarcillo de oro y joyel de oro fino, es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.

(9) El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable.

(13) El fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

(12) Hanse mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción es venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola;

(6) Oído hemos la soberbia de Moab, por extremo soberbio; su soberbia y su arrogancia, y su altivez; mas sus mentiras no serán firmes.

(19) Luego que comenzare á pasar, él os arrebatará; porque de mañana de mañana pasará, de día y de noche; y será que el espanto solamente haga entender lo oído.

(22) Ahora pues, no os burléis, porque no se aprieten más vuestras ataduras: porque consumación y acabamiento sobre toda la tierra he oído del Señor Jehová de los ejércitos.

(1) ACONTECIÓ pues, que el rey Ezechîas, oído esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de saco vino á la casa de Jehová.

(6) Y díjoles Isaías: Diréis así á vuestro señor: Así dice Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.

(8) Vuelto pues Rabsaces, halló al rey de Asiria que batía á Libna; porque ya había oído que se había apartado de Lachîs.

(17) Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios viviente.

(26) ¿No has oído decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de días antiguos lo he formado? Helo hecho venir ahora, y será para destrucción de ciudades fuertes en montones de ruinas.

(5) Ve, y di á Ezechîas: Jehová Dios de David tu padre dice así: Tu oración he oído, y visto tus lágrimas: he aquí que yo añado á tus días quince años.

(1) EN aquel tiempo Merodach-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes á Ezechîas; porque había oído que había estado enfermo, y que había convalecido.

(21) ¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿nunca os lo han dicho desde el principio? ¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?

(28) ¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

(7) Ahora han sido criadas, no en días pasados; ni antes de este día las habías oído, porque no digas: He aquí que yo lo sabía.