Concordancia de la Biblia Reina-Valera
oro (481 apariciones)
(10) Treinta tazas de oro, cuatrocientas y diez otras tazas de plata, y mil otros vasos.
(11) Todos los vasos de oro y de plata, cinco mil y cuatrocientos. Todos los hizo llevar Sesbassar con los que subieron del cautiverio de Babilonia á Jerusalem.
(69) Según sus fuerzas dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, y cinco mil libras de plata, y cien túnicas sacerdotales.
(14) Y también los vasos de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalem, y los había metido en el templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia, y fueron entregados á Sesbassar, al cual había puesto por gobernador;
(5) Y también los vasos de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor sacó del templo que estaba en Jerusalem y los pasó á Babilonia, sean devueltos y vayan al templo que está en Jerusalem, á su lugar, y sean puestos en la casa de Dios.
(15) Y á llevar la plata y el oro que el rey y sus consultores voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalem;
(16) Y toda la plata y el oro que hallares en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que de su voluntad ofrecieren para la casa de su Dios que está en Jerusalem.
(18) Y lo que á ti y á tus hermanos pluguiere hacer de la otra plata y oro, hacedlo conforme á la voluntad de vuestro Dios.
(25) Y peséles la plata, y el oro, y los vasos, la ofrenda que para la casa de nuestro Dios habían ofrecido el rey, y sus consultores, y sus príncipes, y todos los que se hallaron en Israel.
(26) Pesé pues en manos de ellos seiscientos y cincuenta talentos de plata, y vasos de plata por cien talentos, y cien talentos de oro;
(27) Además veinte tazones de oro, de mil dracmas; y dos vasos de metal limpio muy bueno, preciados como el oro.
(27) Además veinte tazones de oro, de mil dracmas; y dos vasos de metal limpio muy bueno, preciados como el oro.
(28) Y díjeles: Vosotros sois consagrados á Jehová, y santos los vasos; y la plata y el oro ofrenda voluntaria á Jehová, Dios de nuestros padres.
(30) Los sacerdotes pues y Levitas recibieron el peso de la plata y del oro y de los vasos, para traerlo á Jerusalem á la casa de nuestro Dios.
(33) Al cuarto día fué luego pesada la plata, y el oro, y los vasos, en la casa de nuestro Dios, por mano de Meremoth hijo de Urías sacerdote, y con él Eleazar hijo de Phinees; y con ellos Jozabad hijo de Jesuá, y Noadías hijo de Binnui, Levitas;
(70) Y algunos de los príncipes de las familias dieron para la obra. El Tirsatha dió para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones, y quinientas treinta vestiduras sacerdotales.
(71) Y de los príncipes de las familias dieron para el tesoro de la obra, veinte mil dracmas de oro, y dos mil y doscientas libras de plata.
(72) Y lo que dió el resto del pueblo fué veinte mil dracmas de oro, y dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.
(6) El pabellón era de blanco, verde, y cárdeno, tendido sobre cuerdas de lino y púrpura en sortijas de plata y columnas de mármol: los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y de jacinto.
(7) Y daban á beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, conforme á la facultad del rey.
(11) Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre ó mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, por una sola ley ha de morir: salvo aquel á quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá: y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta días.
(2) Y fué que, como vió á la reina Esther que estaba en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos; y el rey extendió á Esther el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces se llegó Esther, y tocó la punta del cetro.
(4) Entonces extendió el rey á Esther el cetro de oro, y Esther se levantó, y púsose en pie delante del rey.
(15) Y salió Mardochêo de delante del rey con vestido real de cárdeno y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura: y la ciudad de Susán se alegró y regocijó.
(15) O con los príncipes que poseían el oro, que henchían sus casas de plata.
(24) Y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ophir;
(24) Y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ophir;
(10) Mas él conoció mi camino: probaráme, y saldré como oro.
(1) CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, y el oro lugar donde se forma.
(6) Lugar hay cuyas piedras son zafiro, y sus polvos de oro.
(15) No se dará por oro, ni su precio será á peso de plata.
(16) No puede ser apreciada con oro de Ophir, ni con onique precioso, ni con zafiro.
(17) El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino.
(17) El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino.
(19) No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; no se podrá apreciar con oro fino.
(24) Si puse en oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú;
(24) Si puse en oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú;
(19) ¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, ni de todas las fuerzas del poder?
(11) Y vinieron á él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoliéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que sobre él había Jehová traído; y cada uno de ellos le dió una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.
(10) Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
(10) Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
(3) Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
(9) Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina á tu diestra con oro de Ophir.
(13) Toda ilustre es de dentro la hija del rey: de brocado de oro es su vestido.
(13) Bien que fuisteis echados entre los tiestos, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro.
(15) Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá.
(37) Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.
(4) Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres.
(72) Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.
(127) Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro.