Concordancia de la Biblia Reina-Valera
os (1,611 apariciones)
(9) Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto.
(9) Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto.
(41) Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio.
(41) Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio.
(51) Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación.
(4) Mas os digo, amigos míos: No temáis de los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hacer.
(5) Mas os enseñaré á quién temáis: temed á aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehenna: así os digo: á éste temed.
(5) Mas os enseñaré á quién temáis: temed á aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehenna: así os digo: á éste temed.
(8) Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;
(11) Y cuando os trajeren á las sinagogas, y á los magistrados y potestades, no estéis solícitos cómo ó qué hayáis de responder, ó qué hayáis de decir;
(12) Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir.
(22) Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.
(27) Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
(31) Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
(37) Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.
(44) En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes.
(51) ¿Pensáis que he venido á la tierra á dar paz? No, os digo; mas disensión.
(3) No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.
(3) No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.
(5) No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.
(5) No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.
(24) Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
(25) Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.
(25) Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.
(27) Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.
(27) Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.
(35) He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.
(35) He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.
(24) Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.
(7) Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.
(10) Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
(9) Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas.
(9) Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas.
(11) Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
(12) Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?
(15) Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.
(6) Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.
(10) Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.
(23) Y os dirán: Helo aquí, ó helo allí. No vayáis, ni sigáis.
(34) Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
(8) Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?
(14) Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
(17) De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
(29) Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
(26) Pues yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
(31) Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.
(40) Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaren, las piedras clamarán.
(3) Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:
(8) Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.
(3) Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos: