Concordancia de la Biblia Reina-Valera
oye (117 apariciones)
(12) Entonces dijo Dios á Abraham: No te parezca grave á causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.
(19) Oye ahora mi voz, yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios á Dios.
(21) Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión: porque mi nombre está en él.
(18) Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zippor:
(1) AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres te da.
(1) Y LLAMÓ Moisés á todo Israel, y díjoles: Oye, Israel, los estatutos y derechos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos: y aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
(27) Llega tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
(3) Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seáis multiplicados, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres, en la tierra que destila leche y miel.
(4) Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es:
(1) OYE, Israel: tú estás hoy para pasar el Jordán, para entrar á poseer gentes más numerosas y más fuertes que tú, ciudades grandes y encastilladas hasta el cielo,
(3) Y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos: no se ablande vuestro corazón, no temáis, no os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos;
(7) Y esta bendición para Judá. Dijo así: Oye, oh Jehová, la voz de Judá, y llévalo á su pueblo; sus manos le basten, y tú seas ayuda contra sus enemigos.
(8) Entonces Booz dijo á Ruth: Oye, hija mía, no vayas á espigar á otro campo, ni pases de aquí: y aquí estarás con mis mozas.
(9) Y dijo Eli á Samuel: Ve, y acuéstate: y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, que tu siervo oye. Así se fué Samuel, y acostóse en su lugar.
(10) Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.
(7) Y dijo Jehová á Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado á ti, sino á mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.
(9) Ahora pues, oye su voz: mas protesta contra ellos declarándoles el derecho del rey que ha de reinar sobre ellos.
(22) Y Jehová dijo á Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel á los varones de Israel: Idos cada uno á su ciudad.
(1) Y SAMUEL dijo á Saúl: Jehová me envió á que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel: oye pues la voz de las palabras de Jehová.
(12) Y Saúl le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: Heme aquí, señor mío.
(24) Y echóse á sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas ruégote hable tu sierva en tus oídos, y oye las palabras de tu sierva.
(17) Y como él se acercó á ella, dijo la mujer: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Y ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y él respondió: Oigo.
(30) Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos: que oigas y perdones.
(19) Entonces él dijo: Oye pues palabra de Jehová: Yo vi á Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto á él, á su diestra y á su siniestra.
(16) Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Sennachêrib, que ha enviado á blasfemar al Dios viviente.
(16) Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Sennachêrib, que ha enviado á blasfemar al Dios viviente.
(16) Entonces Isaías dijo á Ezechîas: Oye palabra de Jehová:
(4) Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio:
(1) POR tanto, Job, oye ahora mis razones, y escucha todas mis palabras.
(16) Si pues hay en ti entendimiento, oye esto: escucha la voz de mis palabras.
(10) Búrlase de la multitud de la ciudad: no oye las voces del arriero.
(4) Oye, te ruego, y hablaré: te preguntaré, y tú me enseñarás.
(1) Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David. RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración.
(1) Oración de David. OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
(7) Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme.
(2) Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
(10) Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador.
(14) Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.
(12) Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.
(10) Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
(7) Oye, pueblo mío, y hablaré: escucha, Israel, y testificaré contra ti: yo soy Dios, el Dios tuyo.
(2) Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca.
(5) Que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea.
(7) He aquí proferirán con su boca; cuchillos están en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
(1) Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David. OYE, oh Dios, mi clamor; á mi oración atiende.
(33) Porque Jehová oye á los menesterosos, y no menosprecia á sus prisioneros.
(8) Oye, pueblo mío, y te protestaré. Israel, si me oyeres,
(8) Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, oh Dios de Jacob. (Selah.)
(1) Oración del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de Jehová derramare su lamento. JEHOVÁ, oye mi oración, y venga mi clamor á ti.
(149) Oye mi voz conforme á tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio.