Concordancia de la Biblia Reina-Valera
pon (54 apariciones)
(2) Y dijo Abraham á un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,
(1) Y MANDÓ José al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal:
(18) Y dijo José á su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.
(33) Y dijo Moisés á Aarón: Toma un vaso, y pon en él un gomer lleno de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes.
(46) Y dijo Moisés á Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon perfume, y ve presto á la congregación, y haz expiación por ellos; porque el furor ha salido de delante de la faz de Jehová: la mortandad ha comenzado.
(46) Y dijo Moisés á Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon perfume, y ve presto á la congregación, y haz expiación por ellos; porque el furor ha salido de delante de la faz de Jehová: la mortandad ha comenzado.
(21) Y viendo al Cineo, tomó su parábola, y dijo: Fuerte es tu habitación, pon en la peña tu nido:
(32) Levántate pues ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscada en el campo:
(19) Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas tú sacerdote en casa de un hombre solo, que de una tribu y familia de Israel?
(22) Y Jehová dijo á Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel á los varones de Israel: Idos cada uno á su ciudad.
(19) Mas vosotros habéis desechado hoy á vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y dijisteis: No, sino pon rey sobre nosotros. Ahora pues, poneos delante de Jehová por vuestras tribus y por vuestros millares.
(24) Haz pues así: Saca á los reyes cada uno de su puesto, y pon capitanes en lugar de ellos.
(38) Y Eliseo se volvió á Gilgal. Había entonces grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo á su criado: Pon una grande olla, y haz potaje para los hijos de los profetas.
(22) Y él le respondió: No los hieras; ¿herirías tú á los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y se vuelvan á sus señores.
(16) Y dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey,
(25) Y tú, Esdras, conforme á la sabiduría de tu Dios que tienes, pon jueces y gobernadores, que gobiernen á todo el pueblo que está del otro lado del río, á todos los que tienen noticia de las leyes de tu Dios; y al que no la tuviere, le enseñaréis.
(3) Pon ahora, dame fianza para litigar contigo: ¿quién tocará ahora mi mano?
(22) Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.
(8) Pon tu mano sobre él; te acordarás de la batalla, y nunca más tornarás.
(20) Pon, oh Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
(4) Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
(8) Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?
(27) Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.
(11) Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes;
(9) Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
(6) Pon sobre él al impío: y Satán esté á su diestra.
(3) Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: guarda la puerta de mis labios.
(17) Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:
(2) Y pon cuchillo á tu garganta, si tienes gran apetito.
(4) No trabajes por ser rico; pon coto á tu prudencia.
(23) Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; pon tu corazón á tus rebaños:
(32) Si caiste, fué porque te enalteciste; y si mal pensaste, pon el dedo sobre la boca.
(3) Reune consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche: esconde los desterrados, no entregues á los que andan errantes.
(5) Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, príncipes, ungid el escudo.
(6) Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere.
(25) ¡Oh Señor Jehová! ¿y me has tú dicho: Cómprate la heredad por dinero, y pon testigos; bien que la ciudad sea entregada en manos de los Caldeos?
(12) Y dijo Ebed-melec Etiope á Jeremías: Pon ahora esos trapos viejos, traídos, y rotos, bajo los sobacos de tus brazos, debajo de las sogas. Y lo hizo así Jeremías.
(2) Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.
(4) Y díjole Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y pon una señal en la frente á los hombres que gimen y que claman á causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.
(17) Y tú, hijo del hombre, pon tu rostro á las hijas de tu pueblo que profetizan de su corazón, y profetiza contra ellas,
(46) Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el mediodía, y derrama tu palabra hacia la parte austral, y profetiza contra el bosque del campo del mediodía.
(2) Hijo del hombre, pon tu rostro contra Jerusalem, y derrama palabra sobre los santuarios, y profetiza sobre la tierra de Israel;
(3) Y habla á la casa de rebelión por parábola, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua:
(17) Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios: ata tu bonete sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de hombres.
(2) Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Ammón, y profetiza sobre ellos.
(21) Hijo del hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra ella;
(2) Hijo del hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.
(2) Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza contra él,
(2) Hijo del hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe de la cabecera de Mesech y Tubal, y profetiza sobre él,
(4) Y hablóme aquel varón, diciendo: Hijo del hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón á todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase eres traído aquí. Cuenta todo lo que ves á la casa de Israel.