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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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porque (4,209 apariciones)

(5) Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;

(8) Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.

(9) Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.

(10) Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

(12) Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.

(13) Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.

(14) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis más grave juicio.

(15) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.

(17) ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?

(19) ¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?

(23) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.

(25) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia.

(27) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.

(29) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

(39) Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

(5) Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán.

(6) Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.

(7) Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

(21) Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

(24) Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.

(27) Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.

(28) Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

(38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca,

(42) Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.

(44) Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.

(8) Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

(9) Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.

(13) Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.

(14) Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

(29) Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

(35) Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;

(42) Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

(5) Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.

(9) Porque esto se podía vender por gran precio, y darse á los pobres.

(11) Porque siempre tendréis pobres con vosotros, mas á mí no siempre me tendréis.

(12) Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.

(28) Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.

(31) Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al Pastor, y las ovejas de la manada serán dispersas.

(43) Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban agravados.

(52) Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.

(73) Y un poco después llegaron los que estaban por allí, y dijeron á Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu habla te hace manifiesto.

(6) Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.

(18) Porque sabía que por envidia le habían entregado.

(19) Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.

(43) Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

(64) Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.

(2) Y he aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella.

(5) Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesús, que fué crucificado.

(6) No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor.

(16) Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.