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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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porque (4,209 apariciones)

(11) Porque si alguna injuria, ó cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehuso morir; mas si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede darme á ellos. A César apelo.

(27) Porque fuera de razón me parece enviar un preso, y no informar de las causas.

(16) Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré á ti:

(4) Y haciéndonos á la vela desde allí, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.

(9) Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,

(22) Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.

(23) Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,

(25) Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;

(42) Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.

(2) Y los bárbaros nos mostraron no poca humanidad; porque, encendido un fuego, nos recibieron á todos, á causa de la lluvia que venía, y del frío.

(20) Así que, por esta causa, os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena.

(22) Mas querríamos oir de ti lo que sientes; porque de esta secta notorio nos es que en todos lugares es contradicha.

(27) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y de los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos taparon; porque no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.

(27) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y de los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos taparon; porque no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.

(9) Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones,

(11) Porque os deseo ver, para repartir con vosotros algún don espiritual, para confirmaros;

(16) Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego.

(16) Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego.

(17) Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe.

(18) Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:

(19) Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.

(19) Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.

(20) Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables:

(21) Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fué entenebrecido.

(1) POR lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas.

(1) POR lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas.

(11) Porque no hay acepción de personas para con Dios.

(12) Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados:

(13) Porque no los oidores de la ley son justos para con Dios, mas los hacedores de la ley serán justificados.

(14) Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos son ley á sí mismos:

(24) Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como está escrito.

(25) Porque la circuncisión en verdad aprovecha, si guardares la ley; mas si eres rebelde á la ley, tu circuncisión es hecha incircuncisión.

(28) Porque no es Judío el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne:

(9) ¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado.

(20) Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.

(20) Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.

(22) La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en él; porque no hay diferencia;

(30) Porque uno es Dios, el cual justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión.

(3) Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia.

(9) ¿Es pues esta bienaventuranza solamente en la circuncisión, ó también en la incircuncisión? porque decimos que á Abraham fué contada la fe por justicia.

(13) Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

(14) Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa.

(15) Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

(15) Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

(5) Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.

(6) Porque Cristo, cuando aun éramos flacos, á su tiempo murió por los impíos.

(8) Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

(10) Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

(13) Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley.

(15) Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Dios á los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo.