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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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puertas (190 apariciones)

(3) En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó.

(7) Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas; no quemaron perfume, ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel.

(2) Y arregló Ezechîas los repartimientos de los sacerdotes y de los Levitas conforme á sus órdenes, cada uno según su oficio, los sacerdotes y los Levitas para el holocausto y pacíficos, para que ministrasen, para que confesasen y alabasen á las puertas de los reales de Jehová.

(3) Y dijéronme: El residuo, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalem derribado, y sus puertas quemadas á fuego.

(3) Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?

(13) Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y á la puerta del Muladar; y consideré los muros de Jerusalem que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas del fuego.

(17) Díjeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem está desierta, y sus puertas consumidas del fuego: venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem, y no seamos más en oprobio.

(1) Y LEVANTÓSE Eliasib el gran sacerdote con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos aparejaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Meah, aparejáronla hasta la torre de Hananeel.

(3) Y los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos.

(6) Y la puerta Vieja restauraron Joiada hijo de Pasea, y Mesullam hijo de Besodías: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos.

(13) La puerta del Valle la restauró Hanún con los moradores de Zanoa: ellos la reedificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y mil codos en el muro hasta la puerta del Muladar.

(14) Y reedificó la puerta del Muladar, Malchîas hijo de Rechâb, príncipe de la provincia de Beth-haccerem: él la reedificó, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos.

(15) Y Sallum hijo de Chôl-hoce, príncipe de la región de Mizpa, restauró la puerta de la Fuente: él la reedificó, y la enmaderó, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos, y el muro del estanque de Selah hacia la huerta del rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.

(1) Y FUÉ que habiendo oído Sanballat, y Tobías, y Gesem el Arabe, y los demás nuestros enemigos, que había yo edificado el muro, y que no quedaba en él portillo, (aunque hasta aquel tiempo no había puesto en las puertas las hojas,)

(10) Vine luego en secreto á casa de Semaías hijo de Delaías, hijo de Mehetabeel, porque él estaba encerrado; el cual me dijo: Juntémonos en la casa de Dios dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; sí, esta noche vendrán á matarte.

(1) Y LUEGO que el muro fué edificado, y asenté las puertas, y fueron señalados porteros y cantores y Levitas,

(3) Y díjeles: No se abran las puertas de Jerusalem hasta que caliente el sol: y aun ellos presentes, cierren las puertas, y atrancad. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalem, cada cual en su guardia, y cada uno delante de su casa.

(3) Y díjeles: No se abran las puertas de Jerusalem hasta que caliente el sol: y aun ellos presentes, cierren las puertas, y atrancad. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalem, cada cual en su guardia, y cada uno delante de su casa.

(19) Y los porteros, Accub, Talmón, y sus hermanos, guardas en las puertas, ciento setenta y dos.

(25) Mathanías, y Bacbucías, Obadías, Mesullam, Talmón, Accub, guardas, eran porteros para la guardia á las entradas de las puertas.

(30) Y se purificaron los sacerdotes y los Levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro.

(19) Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo á las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse á las puertas algunos de mis criados, para que en día de sábado no entrasen carga.

(19) Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo á las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse á las puertas algunos de mis criados, para que en día de sábado no entrasen carga.

(19) Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo á las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse á las puertas algunos de mis criados, para que en día de sábado no entrasen carga.

(22) Y dije á los Levitas que se purificasen, y viniesen á guardar las puertas, para santificar el día del sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la muchedumbre de tu misericordia.

(10) Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.

(32) El extranjero no tenía fuera la noche; mis puertas abría al caminante.

(8) ¿Quién encerró con puertas la mar, cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre;

(10) Y establecí sobre ella mi decreto, y le puse puertas y cerrojo,

(17) ¿Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de muerte?

(17) ¿Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de muerte?

(14) ¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan.

(13) Ten misericordia de mí, Jehová: mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;

(14) Porque cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salud.

(7) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

(7) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

(9) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

(9) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

(23) A pesar de que mandó á las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,

(2) Ama Jehová las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.

(4) Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre.

(16) Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.

(18) Su alma abominó toda vianda, y llegaron hasta las puertas de la muerte.

(19) Abridme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré á JAH.

(2) Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem;

(13) Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; bendijo á tus hijos dentro de ti.

(21) Clama en los principales lugares de concurso; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones:

(3) En el lugar de las puertas, á la entrada de la ciudad, á la entrada de las puertas da voces:

(3) En el lugar de las puertas, á la entrada de la ciudad, á la entrada de las puertas da voces:

(34) Bienaventurado el hombre que me oye, velando á mis puertas cada día, guardando los umbrales de mis entradas.