Concordancia de la Biblia Reina-Valera
quien (335 apariciones)
(12) Os he pues prestado atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, y responda á sus razones.
(2) No sea que arrebate mi alma, cual león que despedaza, sin que haya quien libre.
(3) Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
(1) Al Músico principal: Salmo de David. DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; no hay quien haga bien.
(3) Todos declinaron, juntamente se han corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
(5) Quien su dinero no dió á usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
(33) Quien pone mis pies como pies de ciervas, é hízome estar sobre mis alturas;
(34) Quien enseña mis manos para la batalla, y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
(41) Clamaron, y no hubo quien salvase: aun á Jehová, mas no los oyó.
(6) Del un cabo de los cielos es su salida, y su giro hasta la extremidad de ellos: y no hay quien se esconda de su calor.
(11) No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
(2) Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.
(12) Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí.
(9) Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.
(1) Al Músico principal: sobre Mahalath: Masquil de David. DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: no hay quien haga bien.
(3) Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
(20) La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: y consoladores, y ninguno hallé.
(11) Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
(12) Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.
(9) No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
(3) Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; y no hubo quien los enterrase.
(12) Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres;
(3) El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
(12) Por lo que quebrantó él con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quien les ayudase;
(12) No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
(12) No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
(7) Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.
(4) Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
(4) Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
(2) Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.
(24) Por cuanto llamé, y no quisisteis; extendí mi mano, y no hubo quien escuchase;
(12) Porque al que ama castiga, como el padre al hijo á quien quiere.
(14) El que comienza la pendencia es como quien suelta las aguas: deja pues la porfía, antes que se enmarañe.
(26) Hay quien todo el día codicia: mas el justo da, y no desperdicia.
(8) Como quien liga la piedra en la honda, así hace el que al necio da honra.
(18) Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.
(1) Y TORNÉME yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aquí las lágrimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.
(19) Asimismo, á todo hombre á quien Dios dió riquezas y hacienda, y le dió también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.
(2) Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.
(16) Yo pues dí mi corazón á conocer sabiduría, y á ver la faena que se hace sobre la tierra; (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en su ojos;)
(7) Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando tras los rebaños de tus compañeros?
(31) Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
(5) Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: mas esto será para quema, y pábulo del fuego.
(14) Y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se cogen los huevos dejados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, ó abriese boca y graznase.
(5) Y dispondráse trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.
(2) Las ciudades de Aroer desamparadas, en majadas se tornarán; dormirán allí, y no habrá quien los espante.
(9) Y se dirá en aquel día: He aquí éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará: éste es Jehová á quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud.
(7) ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió? ¿ó ha sido muerto como los que lo mataron?
(6) Convertíos á aquel contra quien los hijos de Israel profundamente se rebelaron.
(8) Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por él inmundo; y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren.