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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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sabiduría (247 apariciones)

(14) Los sabios guardan la sabiduría: mas la boca del loco es calamidad cercana.

(31) La boca del justo producirá sabiduría: mas la lengua perversa será cortada.

(2) Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra: mas con los humildes es la sabiduría.

(9) El hipócrita con la boca daña á su prójimo: mas los justos son librados con la sabiduría.

(1) EL que ama la corrección ama la sabiduría: mas el que aborrece la reprensión, es ignorante.

(8) Según su sabiduría es alabado el hombre: mas el perverso de corazón será en menosprecio.

(10) Ciertamente la soberbia parirá contienda: mas con los avisados es la sabiduría.

(16) Todo hombre cuerdo obra con sabiduría: mas el necio manifestará necedad.

(6) Busca el escarnecedor la sabiduría, y no la halla: mas la sabiduría al hombre entendido es fácil.

(6) Busca el escarnecedor la sabiduría, y no la halla: mas la sabiduría al hombre entendido es fácil.

(18) Los simples heredarán necedad: mas los cuerdos se coronarán de sabiduría.

(33) En el corazón del cuerdo reposa la sabiduría; y es conocida en medio de los necios.

(2) La lengua de los sabios adornará la sabiduría: mas la boca de los necios hablará sandeces.

(7) Los labios de los sabios esparcen sabiduría: mas no así el corazón de los necios.

(14) El corazón entendido busca la sabiduría: mas la boca de los necios pace necedad.

(33) El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría: y delante de la honra está la humildad.

(16) Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata.

(16) ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, no teniendo entendimiento?

(24) En el rostro del entendido aparece la sabiduría: mas los ojos del necio vagan hasta el cabo de la tierra.

(27) Detiene sus dichos el que tiene sabiduría: de prudente espíritu es el hombre entendido.

(4) Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo revertiente, la fuente de la sabiduría.

(15) El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia.

(27) Cesa, hijo mío, de oir la enseñanza que induce á divagar de las razones de sabiduría.

(16) El hombre que se extravía del camino de la sabiduría, vendrá á parar en la compañía de los muertos.

(30) No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra Jehová.

(17) Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:

(12) Aplica tu corazón á la enseñanza, y tus oídos á las palabras de sabiduría.

(23) Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza, y la inteligencia.

(3) Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará:

(7) Alta está para el insensato la sabiduría: en la puerta no abrirá él su boca.

(14) Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: si la hallares tendrá recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada.

(26) El que confía en su corazón es necio; mas el que camina en sabiduría, será salvo.

(3) El hombre que ama la sabiduría, alegra á su padre: mas el que mantiene rameras, perderá la hacienda.

(7) Conoce el justo la causa de los pobres: mas el impío no entiende sabiduría.

(15) La vara y la corrección dan sabiduría: mas el muchacho consentido avergonzará á su madre.

(3) Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo.

(26) Abrió su boca con sabiduría: y la ley de clemencia está en su lengua.

(13) Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.

(16) Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.

(16) Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.

(17) Y dí mi corazón á conocer la sabiduría, y también á entender las locuras y los desvaríos: conocí que aun esto era aflicción de espíritu.

(18) Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.

(9) Y fuí engrandecido, y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalem: á más de esto perseveró conmigo mi sabiduría.

(12) Después torné yo á mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; (porque ¿qué hombre hay que pueda seguir al rey en lo que ya hicieron?)

(13) Y he visto que la sabiduría sobrepuja á la necedad, como la luz á las tinieblas.

(19) ¿Y quién sabe si será sabio, ó necio, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané, y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad.

(20) Tornéme por tanto á desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.

(21) ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia, y con rectitud, y que haya de dar su hacienda á hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande.

(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.