Concordancia de la Biblia Reina-Valera
señor (1,473 apariciones)
(26) Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.
(27) De manera que, cualquiera que comiere este pan ó bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
(27) De manera que, cualquiera que comiere este pan ó bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
(29) Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.
(32) Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
(3) Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema á Jesús; y nadie puede llamar á Jesús Señor, sino por Espíritu Santo.
(5) Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es.
(21) En la ley está escrito: En otras lenguas y en otros labios hablaré á este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
(37) Si alguno á su parecer, es profeta, ó espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.
(31) Sí, por la gloria que en orden á vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, cada día muero.
(47) El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
(57) Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.
(58) Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
(58) Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
(7) Porque no os quiero ahora ver de paso; porque espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permitiere.
(10) Y si llegare Timoteo, mirad que esté con vosotros seguramente; porque la obra del Señor hace también como yo.
(19) Las iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Señor Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa.
(22) El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranatha.
(23) La gracia del Señor Jesucristo sea con vosotros.
(2) Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
(3) Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
(14) Como también en parte habéis conocido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús.
(12) Cuando vine á Troas para el evangelio de Cristo, aunque me fué abierta puerta en el Señor,
(16) Mas cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará.
(17) Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
(17) Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
(18) Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
(18) Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
(5) Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesucristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús.
(14) Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, á nosotros también nos levantará por Jesús, y nos pondrá con vosotros.
(6) Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos ausentes del Señor;
(8) Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.
(11) Estando pues poseídos del temor del Señor, persuadimos á los hombres, mas á Dios somos manifiestos; y espero que también en vuestras conciencias somos manifiestos.
(17) Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré,
(18) Y seré á vosotros Padre, y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el Señor Todopoderoso.
(5) Y no como lo esperábamos, mas aun á sí mismos se dieron primeramente al Señor, y á nosotros por la voluntad de Dios.
(9) Porque ya sabéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor de vosotros se hizo pobre, siendo rico; para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
(19) Y no sólo esto, mas también fué ordenado por las iglesias el compañero de nuestra peregrinación para llevar esta gracia, que es administrada de nosotros para gloria del mismo Señor, y para demostrar vuestro pronto ánimo:
(21) Procurando las cosas honestas, no sólo delante del Señor, mas aun delante de los hombres.
(8) Porque aunque me gloríe aún un poco de nuestra potestad (la cual el Señor nos dió para edificación y no para vuestra destrucción), no me avergonzaré;
(17) Mas el que se gloría, gloríese en el Señor.
(17) Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloria.
(31) El Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, que es bendito por siglos, sabe que no miento.
(1) CIERTO no me es conveniente gloriarme; mas vendré á las visiones y á las revelaciones del Señor.
(8) Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que se quite de mí.
(10) Por tanto os escribo esto ausente, por no tratar presente con dureza, conforme á la potestad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción.
(13) La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén. La segunda Epístola á los Corintios fué enviada de Filipos de Macedonia con Tito y Lucas.
(3) Gracia sea á vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo,
(19) Mas á ningún otro de los apóstoles vi, sino á Jacobo el hermano del Señor.
(1) TAMBIÉN digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo;