Concordancia de la Biblia Reina-Valera
soy (481 apariciones)
(4) Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza:
(4) Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza:
(15) Yo soy afligido y menesteroso: desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.
(6) Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el buho de las soledades.
(6) Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el buho de las soledades.
(7) Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
(23) Voime como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta.
(16) Oh Jehová, que yo soy tu siervo, yo tu siervo, hijo de tu sierva: rompiste mis prisiones.
(19) Advenedizo soy yo en la tierra: no encubras de mí tus mandamientos.
(63) Compañero soy yo de todos los que te temieren y guardaren tus mandamientos.
(94) Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos.
(125) Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.
(141) Pequeño soy yo y desechado; mas no me he olvidado de tus mandamientos.
(7) Yo soy pacífico: mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
(12) Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.
(14) Conmigo está el consejo y el ser; yo soy la inteligencia; mía es la fortaleza.
(2) Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, ni tengo entendimiento de hombre.
(5) Morena soy, oh hijas de Jerusalem, mas codiciable; como las cabañas de Cedar, como las tiendas de Salomón.
(6) No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, hiciéronme guarda de viñas; y mi viña, que era mía, no guardé.
(1) YO soy la rosa de Sarón, y el lirio de los valles.
(3) Yo soy de mi amado, y mi amado es mío: él apacienta entre los lirios.
(10) Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento.
(10) Yo soy muro, y mis pechos como torres, desde que fuí en sus ojos como la que halla paz.
(5) Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
(11) Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes consejeros de Faraón, se ha desvanecido. ¿Cómo diréis á Faraón: Yo soy hijo de los sabios, é hijo de los reyes antiguos?
(10) Yo dije: En el medio de mis días iré á las puertas del sepulcro: privado soy del resto de mis años.
(10) No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
(10) No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
(13) Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.
(27) Yo soy el primero que he enseñado estas cosas á Sión, y á Jerusalem daré un portador de alegres nuevas.
(3) Porque yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador: á Egipto he dado por tu rescate, á Etiopía y á Seba por ti.
(5) No temas, porque yo soy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
(10) Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí; para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fué formado Dios, ni lo será después de mí.
(12) Yo anuncié, y salvé, é hice oir, y no hubo entre vosotros extraño. Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
(25) Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados.
(5) Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob; y otro escribirá con su mano, A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.
(3) Y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados; para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
(19) No hablé en escondido, en lugar de tierra de tinieblas; no dije á la generación de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.
(22) Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.
(9) Acordaos de las cosas pasadas desde el siglo; porque yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay á mí semejante;
(8) Oye pues ahora esto, delicada, la que está sentada confiadamente, la que dice en su corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad.
(23) Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus amas de leche; el rostro inclinado á tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies: y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que me esperan.
(26) Y á los que te despojaron haré comer sus carnes, y con su sangre serán embriagados como con mosto; y conocerá toda carne que yo Jehová soy Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
(12) Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?
(15) Empero yo Jehová, que parto la mar, y suenan sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
(3) Y el hijo del extranjero, allegado á Jehová, no hable diciendo: Apartaráme totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.
(16) Y mamarás la leche de las gentes, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
(8) Porque yo Jehová soy amador del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo.
(5) Que dicen: Estáte en tu lugar, no te llegues á mí, que soy más santo que tú: éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día.
(6) Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.