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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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sus (5,312 apariciones)

(27) El hombre perverso cava el mal; y en sus labios hay como llama de fuego.

(30) Cierra sus ojos para pensar perversidades; mueve sus labios, efectúa el mal.

(30) Cierra sus ojos para pensar perversidades; mueve sus labios, efectúa el mal.

(6) Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres.

(8) Piedra preciosa es el cohecho en ojos de sus dueños: á donde quiera que se vuelve, da prosperidad.

(12) Mejor es se encuentre un hombre con una osa á la cual han robado sus cachorros, que con un fatuo en su necedad.

(27) Detiene sus dichos el que tiene sabiduría: de prudente espíritu es el hombre entendido.

(28) Aun el necio cuando calla, es contado por sabio: el que cierra sus labios es entendido.

(7) La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma.

(20) Del fruto de la boca del hombre se hartará su vientre; hartaráse del producto de sus labios.

(21) La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos.

(7) Todos los hermanos del pobre le aborrecen: ¡cuánto más sus amigos se alejarán de él! buscará la palabra y no la hallará.

(16) El que guarda el mandamiento, guarda su alma: mas el que menospreciare sus caminos, morirá.

(7) El justo que camina en su integridad, bienaventurados serán sus hijos después de él.

(11) Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su obra fuere limpia y recta.

(19) El que descubre el secreto, en chismes anda: no te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios.

(25) El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar.

(29) El hombre impío afirma su rostro: mas el recto ordena sus caminos.

(11) El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios su amigo será el rey.

(25) Porque no aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.

(3) No codicies sus manjares delicados, porque es pan engañoso.

(6) No comas pan de hombre de mal ojo, ni codicies sus manjares:

(2) Porque su corazón piensa en robar, é iniquidad hablan sus labios.

(12) Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras.

(14) Las puertas se revuelven en sus quicios: así el perezoso en su cama.

(2) Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos: mas por el hombre entendido y sabio permanecerá sin mutación.

(8) El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para que se dé á los pobres lo allega.

(13) El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.

(16) El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios: mas el que aborrece la avaricia, prolongará sus días.

(27) El que da al pobre, no tendrá pobreza: mas el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones.

(5) El hombre que lisonjea á su prójimo, red tiende delante de sus pasos.

(12) Del señor que escucha la palabra mentirosa, todos sus ministros son impíos.

(20) ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? más esperanza hay del necio que de él.

(4) ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿quién encerró los vientos en sus puños? ¿quién ató las aguas en un paño? ¿quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?

(6) No añadas á sus palabras, porque no te reprenda, y seas hallado mentiroso.

(14) Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar á los pobres de la tierra, y de entre los hombres á los menesterosos.

(13) Buscó lana y lino, y con voluntad labró de sus manos.

(15) Levantóse aun de noche, y dió comida á su familia, y ración á sus criadas.

(16) Consideró la heredad, y compróla; y plantó viña del fruto de sus manos.

(17) Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos.

(17) Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos.

(19) Aplicó sus manos al huso, y sus manos tomaron la rueca.

(19) Aplicó sus manos al huso, y sus manos tomaron la rueca.

(20) Alargó su mano al pobre, y extendió sus manos al menesteroso.

(28) Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó.

(31) Dadle el fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

(31) Dadle el fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

(6) El viento tira hacia el mediodía, y rodea al norte; va girando de continuo, y á sus giros torna el viento de nuevo.

(14) El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro.

(23) Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias: aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.