Concordancia de la Biblia Reina-Valera
también (1,581 apariciones)
(27) Yo también le pondré por primogénito, alto sobre los reyes de la tierra.
(14) Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
(1) JEHOVÁ reina, vistióse de magnificencia, vistióse Jehová, ciñóse de fortaleza; afirmó también el mundo, que no se moverá.
(5) Suya también la mar, pues él la hizo; y sus manos formaron la seca.
(10) Decid en las gentes: Jehová reinó, también afirmó el mundo, no será conmovido: juzgará á los pueblos en justicia.
(32) También le irritaron en las aguas de Meriba: é hizo mal á Moisés por causa de ellos;
(23) Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
(12) Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
(12) Los mancebos y también las doncellas; los viejos y los niños,
(26) También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;
(2) Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra: mas con los humildes es la sabiduría.
(25) El alma liberal será engordada: y el que saciare, él también será saciado.
(3) Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta.
(9) También el que es negligente en su obra es hermano del hombre disipador.
(13) El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído.
(19) Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy á ti también.
(15) Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón;
(16) Mis entrañas también se alegrarán, cuando tus labios hablaren cosas rectas.
(28) También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
(23) También estas cosas pertenecen á los sabios. Tener respeto á personas en el juicio no es bueno.
(1) TAMBIÉN estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezechîas, rey de Judá.
(4) Nunca respondas al necio en conformidad á su necedad, para que no seas tú también como él.
(9) El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable.
(28) Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó.
(17) Y dí mi corazón á conocer la sabiduría, y también á entender las locuras y los desvaríos: conocí que aun esto era aflicción de espíritu.
(1) DIJE yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.
(7) Poseí siervos y siervas, y tuve hijos de familia; también tuve posesión grande de vacas y ovejas, sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem;
(8) Alleguéme también plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; híceme de cantores y cantoras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de todas suertes.
(14) El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro.
(15) Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.
(15) Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.
(16) Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio.
(19) ¿Y quién sabe si será sabio, ó necio, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané, y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad.
(21) ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia, y con rectitud, y que haya de dar su hacienda á hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande.
(23) Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias: aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.
(24) No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.
(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
(13) Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
(4) Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
(8) Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
(11) También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo?
(16) No tiene fin todo el pueblo que fué antes de ellos: tampoco los que vendrán después estarán con él contentos. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.
(7) Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.
(10) El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.
(11) Cuando los bienes se aumentan, también se aumentan sus comedores. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?
(16) Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar al viento?
(19) Asimismo, á todo hombre á quien Dios dió riquezas y hacienda, y le dió también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.
(3) Si el hombre engendrare ciento, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se hartó del bien, y también careció de sepultura, yo digo que el abortivo es mejor que él.
(9) Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu.
(6) Porque la risa del necio es como el estrépito de las espinas debajo de la olla. Y también esto es vanidad.