Concordancia de la Biblia Reina-Valera
ti (1,329 apariciones)
(120) Mi carne se ha extremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.
(146) A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios.
(168) Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.
(169) TAU. Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: dame entendimiento conforme á tu palabra.
(170) Venga mi oración delante de ti: líbrame conforme á tu dicho.
(8) Por amor de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti.
(9) A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré bien para ti.
(1) Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, alcé mis ojos.
(1) Cántico gradual. DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo.
(4) Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido.
(9) Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.
(5) Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada.
(6) Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría.
(12) Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
(15) No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra.
(20) Porque blasfemias dicen ellos contra ti: tus enemigos toman en vano tu nombre.
(1) Salmo de David. JEHOVÁ, á ti he clamado: apresúrate á mí; escucha mi voz, cuando te invocare.
(2) Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
(8) Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: en ti he confiado, no desampares mi alma.
(8) Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: en ti he confiado, no desampares mi alma.
(5) Clamé á ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.
(2) Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
(6) Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
(6) Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
(8) Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
(8) Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
(9) Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo.
(9) Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré á ti.
(9) Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré á ti.
(15) Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo.
(13) Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; bendijo á tus hijos dentro de ti.
(1) HIJO mío, si tomares mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti,
(29) No intentes mal contra tu prójimo, estando él confiado de ti.
(24) Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de labios.
(24) Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de labios.
(25) Tus ojos miren lo recto, y tus párpados en derechura delante de ti.
(17) Sean para ti solo, y no para los extraños contigo.
(12) Si fueres sabio, para ti lo serás: mas si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.
(19) Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy á ti también.
(21) Para hacerte saber la certidumbre de las razones verdaderas, para que puedas responder razones de verdad á los que á ti enviaren?
(27) Si no tuvieres para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?
(1) CUANDO te sentares á comer con algún señor, considera bien lo que estuviere delante de ti;
(11) Porque el defensor de ellos es el Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti.
(17) Detén tu pie de la casa de tu vecino, porque harto de ti no te aborrezca.
(21) Tampoco apliques tu corazón á todas las cosas que se hablaren, porque no oigas á tu siervo que dice mal de ti:
(4) Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la lenidad hará cesar grandes ofensas.
(16) ¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes comen de mañana!
(4) Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: nos gozaremos y alegraremos en ti; acordarémonos de tus amores más que del vino: los rectos te aman.
(4) Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: nos gozaremos y alegraremos en ti; acordarémonos de tus amores más que del vino: los rectos te aman.
(7) Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha.