Concordancia de la Biblia Reina-Valera
trabajo (87 apariciones)
(29) Y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras, y del trabajo de nuestras manos, á causa de la tierra que Jehová maldijo.
(42) Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vió Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y reprendióte anoche.
(16) Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar á Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto.
(17) Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo.
(51) Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque Dios (dijo) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.
(8) Y Moisés contó á su suegro todas las cosas que Jehová había hecho á Faraón y á los Egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los había librado Jehová.
(13) No oprimirás á tu prójimo, ni le robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana.
(14) Y envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido:
(7) Y clamamos á Jehová Dios de nuestros padres; y oyó Jehová nuestra voz, y vió nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión:
(33) El fruto de tu tierra y todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y nunca serás sino oprimido y quebrantado todos los días.
(16) Y quitaron de entre sí los dioses ajenos, y sirvieron á Jehová: y su alma fué angustiada á causa del trabajo de Israel.
(19) Estarás pues tres días, y luego descenderás, y vendrás al lugar donde estabas escondido el día de trabajo, y esperarás junto á la piedra de Ezel;
(13) Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo á todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación: ¡Amén! Y alabaron á Jehová. Y el pueblo hizo conforme á esto.
(32) Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, terrible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el trabajo que nos ha alcanzado á nuestros reyes, á nuestros príncipes, á nuestros sacerdotes, y á nuestros profetas, y á nuestros padres, y á todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día.
(10) ¿No le has tú cercado á él, y á su casa, y á todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.
(2) Como el siervo anhela la sombra, y como el jornalero espera el reposo de su trabajo:
(3) Así poseo yo meses de vanidad, y noches de trabajo me dieron por cuenta.
(16) Y olvidarás tu trabajo, ó te acordarás de él como de aguas que pasaron:
(18) Restituirá el trabajo conforme á la hacienda que tomó; y no tragará, ni gozará.
(19) Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano:
(14) He aquí ha tenido parto de iniquidad: concibió trabajo, y parió mentira.
(16) Su trabajo se tornará sobre su cabeza, y su agravio descenderá sobre su mollera.
(14) Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengarle por tu mano: á ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano.
(18) Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
(10) Día y noche la rodean sobre sus muros; é iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
(5) No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres.
(16) Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,
(10) Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
(12) Por lo que quebrantó él con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quien les ayudase;
(11) Enrede el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo.
(2) Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.
(14) Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; que no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas.
(10) Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida.
(3) ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
(8) Todas las cosas andan en trabajo más que el hombre pueda decir: ni los ojos viendo se hartan de ver, ni los oídos se hinchen de oir.
(13) Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.
(10) No negué á mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y ésta fué mi parte de toda mi faena.
(11) Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.
(18) Yo asimismo aborrecí todo mi trabajo que había puesto por obra debajo del sol; el cual dejaré á otro que vendrá después de mí.
(19) ¿Y quién sabe si será sabio, ó necio, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané, y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad.
(20) Tornéme por tanto á desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.
(22) Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara?
(24) No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.
(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
(10) Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.
(4) Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
(6) Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.
(8) Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
(8) Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
(9) Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.