Concordancia de la Biblia Reina-Valera
tu (3,658 apariciones)
(15) Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual Cristo murió.
(15) Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual Cristo murió.
(21) Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, ó se ofenda, ó sea debilitado.
(9) Y para que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia; como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, y cantaré á tu nombre.
(16) Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo á tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva á tu mujer?
(16) Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo á tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva á tu mujer?
(11) Y por tu ciencia se perderá el hermano flaco por el cual Cristo murió.
(16) Porque si bendijeres con el espíritu, el que ocupa lugar de un mero particular, ¿cómo dirá amén á tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho.
(55) ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?
(55) ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?
(16) A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.
(14) Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
(2) Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa,
(2) Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa,
(12) Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.
(15) Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.
(5) Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.
(5) Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.
(5) Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio.
(22) El Señor Jesucristo sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén. La segunda epístola á Timoteo, el cual fué el primer obispo ordenado en Efeso, fué escrita de Roma, cuando Pablo fué presentado la segunda vez á César Nerón.
(2) Y á la amada Apphia, y á Archîpo, compañero de nuestra milicia, y á la iglesia que está en tu casa:
(5) Oyendo tu caridad, y la fe que tienes en el Señor Jesús, y para con todos los santos;
(6) Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús.
(7) Porque tenemos gran gozo y consolación de tu caridad, de que por ti, oh hermano, han sido recreadas las entrañas de los santos.
(14) Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.
(14) Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.
(21) Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás más de lo que digo.
(8) Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; vara de equidad la vara de tu reino;
(8) Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; vara de equidad la vara de tu reino;
(12) Diciendo: Anunciaré á mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.
(7) Entonces dije: Heme aquí (en la cabecera del libro está escrito de mí) para que haga, oh Dios, tu voluntad.
(9) Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero.
(8) Si en verdad cumplís vosotros la ley real, conforme á la Escritura: Amarás á tu prójimo como á ti mismo, bien hacéis:
(18) Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
(13) Los hijos de tu hermana elegida te saludan. Amén.
(2) Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad.
(3) Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, así como tú andas en la verdad.
(6) Los cuales han dado testimonio de tu amor en presencia de la iglesia: á los cuales si ayudares como conviene según Dios, harás bien.
(2) Yo sé tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que tú no puedes sufrir los malos, y has probado á los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
(4) Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.
(5) Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
(9) Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás.
(9) Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás.
(19) Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y fe, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.
(11) He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
(18) Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
(11) Señor, digno eres de recibir gloria y honra y virtud: porque tú criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron criadas.
(9) Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
(9) Y fuí al ángel, diciéndole que me diese el librito, y él me dijo: Toma, y trágalo; y él te hará amargar tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.
(9) Y fuí al ángel, diciéndole que me diese el librito, y él me dijo: Toma, y trágalo; y él te hará amargar tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.