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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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ver (144 apariciones)

(6) Porque ¿cómo podré yo ver el mal que alcanzará á mi pueblo? ¿cómo podré yo ver la destrucción de mi nación?

(25) Asimismo echarás de ver que tu simiente es mucha, y tu prole como la hierba de la tierra.

(7) Acuérdate que mi vida es viento, y que mis ojos no volverán á ver el bien.

(26) Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;

(27) Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.

(9) El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; ni su lugar le echará más de ver.

(2) Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si había algún entendido, que buscara á Dios.

(6) Ahora echo de ver que Jehová guarda á su ungido: oirálo desde los cielos de su santidad, con la fuerza de la salvación de su diestra.

(13) Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.

(12) ¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien?

(6) Y si venía á verme, hablaba mentira: su corazón se amontonaba iniquidad; y salido fuera, hablábala.

(2) Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún entendido que busque á Dios.

(10) El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo.

(3) Has hecho ver á tu pueblo duras cosas: hicístenos beber el vino de agitación.

(2) Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.

(5) Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los ha de ver?

(23) Sean oscurecidos sus ojos para ver, y haz siempre titubear sus lomos.

(20) Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

(16) A su ver es el perezoso más sabio que siete que le den consejo.

(8) Todas las cosas andan en trabajo más que el hombre pueda decir: ni los ojos viendo se hartan de ver, ni los oídos se hinchen de oir.

(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.

(12) Después torné yo á mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; (porque ¿qué hombre hay que pueda seguir al rey en lo que ya hicieron?)

(18) Dije en mi corazón, en orden á la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así echaran de ver ellos mismos que son semejantes á las bestias.

(11) Cuando los bienes se aumentan, también se aumentan sus comedores. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?

(16) Yo pues dí mi corazón á conocer sabiduría, y á ver la faena que se hace sobre la tierra; (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en su ojos;)

(7) Suave ciertamente es la luz, y agradable á los ojos ver el sol:

(11) Al huerto de los nogales descendí á ver los frutos del valle, y para ver si brotaban las vides, si florecían los granados.

(11) Al huerto de los nogales descendí á ver los frutos del valle, y para ver si brotaban las vides, si florecían los granados.

(3) Por tanto mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto: agobiéme oyendo, y al ver heme espantado.

(30) Y Jehová hará oir su voz potente, y hará ver el descender de su brazo, con furor de rostro, y llama de fuego consumidor; con dispersión, con avenida, y piedra de granizo.

(15) El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala:

(18) Sordos, oid; y vosotros ciegos, mirad para ver.

(18) No supieron ni entendieron: porque encostrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.

(8) Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; é irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

(28) ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense, á ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción: porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses.

(21) ¿Hasta cuándo tengo de ver bandera, tengo de oir voz de trompeta?

(18) Y Jehová me lo hizo saber, y conocílo: entonces me hiciste ver sus obras.

(18) ¿Para qué salí del vientre? ¿para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?

(28) El profeta con quien fuere sueño, cuente sueño; y el con quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.

(24) ¿No has echado de ver lo que habla este pueblo diciendo: Dos familias que Jehová escogiera ha desechado? y han tenido en poco mi pueblo, hasta no tenerlos más por nación.

(2) Hijo del hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen oídos para oir, y no oyen; porque son casa rebelde.

(12) Y al príncipe que está en medio de ellos llevarán á cuestas de noche, y saldrán; horadarán la pared para sacarlo por ella; cubrirá su rostro para no ver con sus ojos la tierra.

(5) Y salióse Jonás de la ciudad, y asentó hacia el oriente de la ciudad, é hízose allí una choza, y se sentó debajo de ella á la sombra, hasta ver qué sería de la ciudad.

(3) ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que mire molestia, y saco y violencia delante de mí, habiendo además quien levante pleito y contienda?

(13) Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: ¿por qué ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,

(13) Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: ¿por qué ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,

(1) SOBRE mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y atalayaré para ver qué hablará en mí, y qué tengo de responder á mi pregunta.

(2) Y díjele: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir á Jerusalem, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.

(18) Entonces os tornaréis, y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve á Dios y el que no le sirve.

(3) Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?