Concordancia de la Biblia Reina-Valera
yo (3,091 apariciones)
(34) Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová.
(5) Para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
(4) En pago de mi amor me han sido adversarios: mas yo oraba.
(22) Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí.
(25) Yo he sido para ellos objeto de oprobio; mirábanme, y meneaban su cabeza.
(30) Yo alabaré á Jehová en gran manera con mi boca, y le loaré en medio de muchos.
(3) Rodeáronme los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del sepulcro: angustia y dolor había yo hallado.
(6) Jehová guarda á los sinceros: estaba yo postrado, y salvóme.
(16) Oh Jehová, que yo soy tu siervo, yo tu siervo, hijo de tu sierva: rompiste mis prisiones.
(16) Oh Jehová, que yo soy tu siervo, yo tu siervo, hijo de tu sierva: rompiste mis prisiones.
(7) Jehová está por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
(10) Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
(11) Cercáronme y asediáronme: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
(12) Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
(6) Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese á todos tus mandamientos.
(19) Advenedizo soy yo en la tierra: no encubras de mí tus mandamientos.
(40) He aquí yo he codiciado tus mandamientos: vivifícame en tu justicia.
(63) Compañero soy yo de todos los que te temieren y guardaren tus mandamientos.
(67) Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.
(69) Contra mí forjaron mentira los soberbios: mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
(70) Engrasóse el corazón de ellos como sebo; mas yo en tu ley me he deleitado.
(78) Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero, meditaré en tus mandamientos.
(80) Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; porque no sea yo avergonzado.
(87) Casi me han echado por tierra: mas yo no he dejado tus mandamientos.
(94) Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos.
(95) Los impíos me han aguardado para destruirme: mas yo entenderé en tus testimonios.
(97) MEM ¡Cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación.
(110) Pusiéronme lazo los impíos: empero yo no me desvié de tus mandamientos.
(115) Apartaos de mí, malignos; pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
(119) Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: por tanto yo he amado tus testimonios.
(125) Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.
(141) Pequeño soy yo y desechado; mas no me he olvidado de tus mandamientos.
(162) Gózome yo en tu palabra, como el que halla muchos despojos.
(176) Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.
(7) Yo soy pacífico: mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
(1) Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
(5) Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.
(12) Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
(5) Porque yo se que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
(7) Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra.
(12) Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos.
(4) No dejes se incline mi corazón á cosa mala, á hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites.
(10) Caigan los impíos á una en sus redes, mientras yo pasaré adelante.
(6) Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
(7) Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.
(12) Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.
(6) Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y yo recontaré tu grandeza.
(23) Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.
(26) También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;
(3) Porque yo fuí hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre.