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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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como (3,433 apariciones)

(16) A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.

(12) Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo soy como vosotros: ningún agravio me habéis hecho.

(12) Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo soy como vosotros: ningún agravio me habéis hecho.

(14) Y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentación que estaba en mi carne: antes me recibisteis como á un ángel de Dios, como á Cristo Jesús.

(14) Y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentación que estaba en mi carne: antes me recibisteis como á un ángel de Dios, como á Cristo Jesús.

(28) Así que, hermanos, nosotros como Isaac somos hijos de la promesa.

(29) Empero como entonces el que era engendrado según la carne, perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

(13) Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.

(14) Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

(21) Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.

(10) De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra:

(3) Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

(3) A saber, que por revelación me fué declarado el misterio, como antes he escrito en breve;

(5) El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu:

(1) YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;

(4) Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación:

(17) Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,

(21) Si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús,

(32) Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

(1) SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:

(2) Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.

(3) Pero fornicación y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene á santos;

(8) Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,

(15) Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;

(15) Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;

(22) Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

(23) Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

(24) Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

(25) Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

(28) Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

(29) Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;

(33) Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.

(5) Siervos, obedeced á vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como á Cristo;

(6) No sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios;

(6) No sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios;

(7) Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no á los hombres;

(20) Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de él, como debo hablar.

(7) Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, sois todos vosotros compañeros de mi gracia.

(20) Conforme á mi mira y esperanza, que en nada seré confundido; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, ó por vida, ó por muerte.

(27) Solamente que converséis como es digno del evangelio de Cristo; para que, ó sea que vaya á veros, ó que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio,

(8) Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

(12) Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;

(12) Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;

(13) Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

(15) Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo;

(22) Pero la experiencia de él habéis conocido, que como hijo á padre ha servido conmigo en el evangelio.

(17) Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que así anduvieren como nos tenéis por ejemplo.

(12) Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

(12) Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

(6) El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,