Concordancia de la Biblia Reina-Valera
como (3,433 apariciones)
(5) Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé:
(7) Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias;
(12) El cual te vuelvo á enviar; tú pues, recíbele como á mis entrañas.
(14) Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.
(16) No ya como siervo, antes más que siervo, como hermano amado, mayormente de mí, pero cuánto más de ti, en la carne y en el Señor.
(16) No ya como siervo, antes más que siervo, como hermano amado, mayormente de mí, pero cuánto más de ti, en la carne y en el Señor.
(17) Así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.
(11) Ellos perecerán, mas tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una vestidura;
(12) Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; empero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.
(2) El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fué Moisés sobre toda su casa.
(5) Y Moisés á la verdad fué fiel sobre toda su casa, como siervo, para testificar lo que se había de decir;
(6) Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
(7) Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
(8) No endurezcáis vuestros corazones como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
(15) Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
(2) Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe.
(3) Empero entramos en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, no entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo.
(7) Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones.
(10) Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
(3) Y por causa de ella debe, como por sí mismo, así también por el pueblo, ofrecer por los pecados.
(4) Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón.
(6) Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, según el orden de Melchîsedec.
(19) La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo;
(20) Donde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho Pontífice eternalmente según el orden de Melchîsedec.
(27) Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo.
(5) Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fué respondido á Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.
(9) No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto: porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo los menosprecié, dice el Señor.
(25) Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena;
(25) No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
(9) Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:
(12) Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar.
(12) Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar.
(27) Por fe dejó á Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.
(29) Por fe pasaron el mar Bermejo como por tierra seca: lo cual probando los Egipcios, fueron sumergidos.
(5) Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido.
(7) Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga?
(10) Y aquéllos, á la verdad, por pocos días nos castigaban como á ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación.
(16) Que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.
(27) Y esta palabra, Aun una vez, declara la mudanza de las cosas movibles, como de cosas hechas, para que queden las cosas que son firmes.
(3) Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo.
(3) Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo.
(17) Obedeced á vuestros pastores, y sujetaos á ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil.
(10) Mas el que es rico, en su bajeza; porque él se pasará como la flor de la hierba.
(8) Si en verdad cumplís vosotros la ley real, conforme á la Escritura: Amarás á tu prójimo como á ti mismo, bien hacéis:
(9) Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y sois reconvenidos de la ley como transgresores.
(12) Así hablad, y así obrad, como los que habéis de ser juzgados por la ley de libertad.
(26) Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.
(3) Vuestro oro y plata están corrompidos de orín; y su orín os será en testimonio, y comerá del todo vuestras carnes como fuego. Os habéis allegado tesoro para en los postreros días.
(5) Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis cebado vuestros corazones como en el día de sacrificios.
(14) Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;