Concordancia de la Biblia Reina-Valera
dijo (2,394 apariciones)
(22) Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
(24) Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
(27) Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.
(28) Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.
(29) Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
(31) Y Jesús, tomando á los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre.
(41) Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.
(42) Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.
(8) Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.
(9) Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
(11) Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.
(12) Dijo pues: Un hombre noble partió á una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver.
(19) Y también á éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.
(22) Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabías que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;
(24) Y dijo á los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.
(32) Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.
(40) Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaren, las piedras clamarán.
(3) Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:
(8) Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.
(13) Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.
(23) Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
(25) Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.
(34) Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:
(41) Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
(42) Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,
(45) Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos:
(3) Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos:
(5) Y á unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:
(8) El entonces dijo: Mirad, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y, El tiempo está cerca: por tanto, no vayáis en pos de ellos.
(10) Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino;
(10) Y él les dijo: He aquí cuando entrareis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare,
(15) Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca;
(17) Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y partidlo entre vosotros;
(25) Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores:
(31) Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo;
(33) Y él le dijo: Señor, pronto estoy á ir contigo aun á cárcel y á muerte.
(34) Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
(35) Y á ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
(36) Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada.
(38) Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Basta.
(40) Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.
(46) Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad que no entréis en tentación.
(48) Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?
(51) Entonces respondiendo Jesús, dijo: Dejad hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó.
(52) Y Jesús dijo á los que habían venido á él, los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos?
(56) Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, fijóse en él, y dijo: Y éste con él estaba.
(58) Y un poco después, viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.
(58) Y un poco después, viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.
(60) Y Pedro dijo: Hombre, no sé qué dices. Y luego, estando él aún hablando, el gallo cantó.
(67) Diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;