Concordancia de la Biblia Reina-Valera
dijo (2,394 apariciones)
(11) Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.
(11) Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.
(25) Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.
(42) Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.
(11) Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.
(11) Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.
(12) Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé.
(15) Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.
(17) Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
(25) Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
(36) Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
(39) Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.
(6) Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.
(35) Si dijo, dioses, á aquellos á los cuales fué hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada);
(41) Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.
(4) Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
(7) Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.
(14) Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
(16) Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.
(21) Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;
(34) Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.
(41) Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.
(49) Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;
(51) Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:
(4) Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar:
(6) Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres; sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.
(7) Entonces Jesús dijo: Déjala: para el día de mi sepultura ha guardado esto;
(30) Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.
(38) Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creído á nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién es revelado?
(39) Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:
(41) Estas cosas dijo Isaías cuando vió su gloria, y habló de él.
(44) Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
(11) Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
(21) Como hubo dicho Jesús esto, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
(28) Mas ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito le dijo esto.
(31) Entonces como él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
(1) ESTAS cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica á tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique á ti;
(6) Y como les dijo, Yo soy, volvieron atrás, y cayeron en tierra.
(11) Jesús entonces dijo á Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?
(17) Entonces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy.
(25) Estaba pues Pedro en pie calentándose. Y dijéronle: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No soy.
(29) Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?
(9) Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta.
(14) Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de sexta. Entonces dijo á los Judíos: He aquí vuestro Rey.
(21) Y decían á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas, Rey de los Judíos: sino, que él dijo: Rey soy de los Judíos.
(28) Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.
(30) Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.
(21) Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros; como me envió el Padre, así también yo os envío.
(25) Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
(26) Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros.