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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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dios (4,122 apariciones)

(11) Y reprendí á los magistrados, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y juntélos, y púselos en su lugar.

(14) Acuérdate de mí, oh Dios, en orden á esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias.

(14) Acuérdate de mí, oh Dios, en orden á esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias.

(18) ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios sobre nosotros todo este mal, y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado?

(22) Y dije á los Levitas que se purificasen, y viniesen á guardar las puertas, para santificar el día del sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la muchedumbre de tu misericordia.

(26) ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas gentes no hubo rey como él, que era amado de su Dios y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun á él hicieron pecar las mujeres extranjeras.

(26) ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas gentes no hubo rey como él, que era amado de su Dios y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun á él hicieron pecar las mujeres extranjeras.

(27) ¿Y obedeceremos á vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?

(29) Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los Levitas.

(31) Y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.

(1) HUBO un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.

(5) Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

(6) Y un día vinieron los hijos de Dios á presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satán.

(8) Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?

(9) Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: ¿Teme Job á Dios de balde?

(16) Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

(22) En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios despropósito alguno.

(1) Y OTRO día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satán vino también entre ellos pareciendo delante de Jehová.

(3) Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aun retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?

(9) Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú tu simplicidad? Bendice á Dios, y muérete.

(10) Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

(4) Sea aquel día sombrío, y Dios no cuide de él desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.

(23) ¿Por qué al hombre que no sabe por donde vaya, y al cual Dios ha encerrado?

(9) Perecen por el aliento de Dios, y por el espíritu de su furor son consumidos.

(17) ¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿si será el varón más limpio que el que lo hizo?

(8) Ciertamente yo buscaría á Dios, y depositaría en él mis negocios:

(17) He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

(4) Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, cuyo veneno bebe mi espíritu; y terrores de Dios me combaten.

(8) ¡Quién me diera que viniese mi petición, y que Dios me otorgase lo que espero;

(9) Y que pluguiera á Dios quebrantarme; que soltara su mano, y me deshiciera!

(3) ¿Acaso pervertirá Dios el derecho, ó el Todopoderoso pervertirá la justicia?

(5) Si tú de mañana buscares á Dios, y rogares al Todopoderoso;

(13) Tales son los caminos de todos los que olvidan á Dios: y la esperanza del impío perecerá:

(20) He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.

(2) Ciertamente yo conozco que es así: ¿y cómo se justificará el hombre con Dios?

(13) Dios no tornará atrás su ira, y debajo de él se encorvan los que ayudan á los soberbios.

(2) Diré á Dios: no me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.

(5) Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo,

(6) Y que te declarara los arcanos de la sabiduría, que son de doble valor que la hacienda! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece.

(7) ¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿llegarás tú á la perfección del Todopoderoso?

(4) Yo soy uno de quien su amigo se mofa, que invoca á Dios, y él le responde: con todo, el justo y perfecto es escarnecido.

(6) Prosperan las tiendas de los ladrones, y los que provocan á Dios viven seguros; en cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.

(13) Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; suyo es el consejo y la inteligencia.

(3) Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría razonar con Dios.

(7) ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿habéis de hablar por él engaño?

(8) ¿Habéis de hacer acepción de su persona? ¿habéis de pleitear vosotros por Dios?

(4) Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios.

(8) ¿Oíste tú el secreto de Dios, que detienes en ti solo la sabiduría?

(11) ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?

(13) Pues haces frente á Dios con tu espíritu, y sacas tales palabras de tu boca?