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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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dios (4,122 apariciones)

(17) Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas!

(19) De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.

(23) Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:

(6) He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

(10) Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, en profundos hoyos de donde no salgan.

(10) Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.

(9) Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré á ti.

(15) Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

(1) Salmo de alabanza: de David. ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.

(2) Alabaré á Jehová en mi vida: cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.

(5) Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza es en Jehová su Dios:

(5) Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza es en Jehová su Dios:

(10) Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.

(1) ALABAD á JAH, porque es bueno cantar salmos á nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza.

(7) Cantad á Jehová con alabanza, cantad con arpa á nuestro Dios.

(12) Alaba á Jehová, Jerusalem; alaba á tu Dios, Sión.

(6) Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas, y espadas de dos filos habrá en sus manos;

(1) Aleluya. ALABAD á Dios en su santuario: alabadle en la extensión de su fortaleza.

(5) Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.

(17) Que desampara el príncipe de su mocedad, y se olvida del pacto de su Dios.

(4) Y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres.

(7) Dios trastornará á los impíos, y no serán más: mas la casa de los justos permanecerá.

(2) Gloria de Dios es encubrir la palabra; mas honra del rey es escudriñar la palabra.

(5) Toda palabra de Dios es limpia; es escudo á los que en él esperan.

(9) No sea que me harte, y te niegue, y diga, ¿Quién es Jehová? ó no sea que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.

(13) Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.

(24) No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.

(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

(10) Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.

(11) Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo dió en su corazón, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.

(13) Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

(14) He entendido que todo lo que Dios hace, eso será perpetuo: sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y hácelo Dios, para que delante de él teman los hombres.

(14) He entendido que todo lo que Dios hace, eso será perpetuo: sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y hácelo Dios, para que delante de él teman los hombres.

(15) Aquello que fué, ya es: y lo que ha de ser, fué ya; y Dios restaura lo que pasó.

(17) Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay tiempo á todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.

(18) Dije en mi corazón, en orden á la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así echaran de ver ellos mismos que son semejantes á las bestias.

(1) CUANDO fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.

(2) No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.

(2) No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.

(4) Cuando á Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres.

(6) No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?

(7) Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.

(18) He aquí pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.

(19) Asimismo, á todo hombre á quien Dios dió riquezas y hacienda, y le dió también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.

(19) Asimismo, á todo hombre á quien Dios dió riquezas y hacienda, y le dió también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.

(20) Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le responderá con alegría de su corazón.

(2) Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.

(2) Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.

(13) Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció?