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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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dios (4,122 apariciones)

(31) Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

(13) Y puso las manos sobre ella; y luego se enderezó, y glorificaba á Dios.

(18) Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y á qué le compararé?

(20) Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios?

(28) Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.

(29) Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios.

(10) Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

(13) Ningún siervo puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.

(15) Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

(15) Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

(16) La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera se esfuerza á entrar en él.

(15) Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;

(18) ¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero?

(20) Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;

(20) Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;

(21) Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.

(2) Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre.

(4) Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre,

(7) ¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?

(11) El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

(13) Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí pecador.

(16) Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios.

(17) De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

(19) Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios.

(24) Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

(25) Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.

(27) Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.

(29) Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,

(43) Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.

(43) Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.

(11) Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.

(37) Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habían visto,

(16) Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!

(21) Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.

(25) Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.

(25) Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.

(36) Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección.

(37) Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

(37) Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

(37) Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

(38) Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.

(38) Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.

(4) Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

(31) Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.

(16) Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios.

(18) Porque os digo, que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.

(69) Mas después de ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra de la potencia de Dios.

(70) Y dijeron todos: ¿Luego tú eres Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo soy.

(35) Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.

(40) Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?