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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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dios (4,122 apariciones)

(47) Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

(51) (El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios;

(19) Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

(53) Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amén.

(1) EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(1) EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(2) Este era en el principio con Dios.

(6) Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

(12) Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

(13) Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.

(18) A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.

(29) El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

(34) Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.

(36) Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

(49) Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

(51) Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.

(2) Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.

(2) Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.

(3) Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

(5) Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

(16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

(17) Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.

(18) El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

(21) Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.

(33) El que recibe su testimonio, éste signó que Dios es verdadero.

(34) Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida.

(34) Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida.

(34) Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida.

(36) El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

(10) Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.

(24) Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

(18) Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.

(18) Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.

(25) De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán.

(42) Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.

(44) ¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que de sólo Dios viene?

(27) Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

(28) Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

(29) Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

(33) Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

(45) Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

(46) No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre.

(69) Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

(17) El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.

(40) Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham.

(41) Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

(42) Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

(42) Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

(47) El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

(47) El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.