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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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dios (4,122 apariciones)

(10) Porque, ¿persuado yo ahora á hombres ó á Dios? ¿ó busco de agradar á hombres? Cierto, que si todavía agradara á los hombres, no sería siervo de Cristo.

(13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaismo, que perseguía sobremanera la iglesia de Dios, y la destruía;

(15) Mas cuando plugo á Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,

(20) Y en esto que os escribo, he aquí, delante de Dios, no miento.

(24) Y glorificaban á Dios en mí.

(6) Empero de aquellos que parecían ser algo (cuáles hayan sido algún tiempo, no tengo que ver; Dios no acepta apariencia de hombre), á mí ciertamente los que parecían ser algo, nada me dieron.

(19) Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios.

(20) Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí.

(21) No desecho la gracia de Dios: porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

(6) Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.

(8) Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar á los Gentiles, evangelizó antes á Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

(11) Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá.

(17) Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

(18) Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación á Abraham.

(20) Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno.

(21) ¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

(26) Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

(4) Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito á la ley,

(6) Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre.

(7) Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.

(8) Antes, en otro tiempo, no conociendo á Dios, servíais á los que por naturaleza no son dioses:

(9) Mas ahora, habiendo conocido á Dios, ó más bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver á servir?

(9) Mas ahora, habiendo conocido á Dios, ó más bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver á servir?

(14) Y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentación que estaba en mi carne: antes me recibisteis como á un ángel de Dios, como á Cristo Jesús.

(21) Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.

(7) No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

(16) Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios.

(1) PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, á los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:

(2) Gracia sea á vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.

(3) Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo:

(17) Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento;

(4) Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,

(8) Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:

(10) Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.

(12) Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

(16) Y reconciliar por la cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.

(19) Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;

(22) En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.

(2) Si es que habéis oído la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros,

(7) Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su potencia.

(9) Y de aclarar á todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas.

(10) Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en los cielos,

(19) Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

(6) Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.

(13) Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo:

(18) Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón:

(24) Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.

(30) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.

(32) Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

(1) SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados: