Concordancia de la Biblia Reina-Valera
ellos (2,572 apariciones)
(2) Los Judíos se juntaron en sus ciudades en todas las provincias del rey Assuero, para meter mano sobre los que habían procurado su mal: y nadie se puso delante de ellos, porque el temor de ellos había caído sobre todos los pueblos.
(3) Y todos los príncipes de las provincias, y los virreyes, y capitanes, y oficiales del rey, ensalzaban á los Judíos; porque el temor de Mardochêo había caído sobre ellos.
(24) Porque Amán hijo de Amadatha, Agageo, enemigo de todos los Judíos, había ideado contra los Judíos para destruirlos, y echó Pur, que quiere decir suerte, para consumirlos y acabar con ellos.
(26) Por esto llamaron á estos días Purim, del nombre Pur. Por todas las palabras pues de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre esto, y lo que llegó á su noticia,
(27) Establecieron y tomaron los Judíos sobre sí, y sobre su simiente, y sobre todos los allegados á ellos, y no será traspasado, el celebrar estos dos días según está escrito en orden á ellos, y conforme á su tiempo cada un año;
(27) Establecieron y tomaron los Judíos sobre sí, y sobre su simiente, y sobre todos los allegados á ellos, y no será traspasado, el celebrar estos dos días según está escrito en orden á ellos, y conforme á su tiempo cada un año;
(28) Y que estos dos días serían en memoria, y celebrados en todas las naciones, y familias, y provincias, y ciudades. Estos días de Purim no pasarán de entre los Judíos, y la memoria de ellos no cesará de su simiente.
(31) Para confirmar estos días de Purim en sus tiempos señalados, según les había constituído Mardochêo Judío y la reina Esther, y como habían ellos tomado sobre sí y sobre su simiente, para conmemorar el fin de los ayunos y de su clamor.
(4) E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban á llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.
(5) Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
(14) Y vino un mensajero á Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
(1) Y OTRO día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satán vino también entre ellos pareciendo delante de Jehová.
(12) Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron á voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
(21) ¿Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? Mueren, y sin sabiduría.
(13) Que prende á los sabios en la astucia de ellos, y el consejo de los perversos es entontecido;
(8) Porque pregunta ahora á la edad pasada, y disponte para inquirir de sus padres de ellos;
(10) ¿No te enseñarán ellos, te dirán, y de su corazón sacarán palabras?
(21) Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; ó serán humillados, y no entenderá de ellos.
(19) A los cuales solos fué dada la tierra, y no pasó extraño por medio de ellos:)
(35) Concibieron dolor, y parieron iniquidad; y las entrañas de ellos meditan engaño.
(6) El me ha puesto por parábola de pueblos, y delante de ellos he sido como tamboril.
(8) Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.
(8) Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.
(9) Sus casas seguras de temor, ni hay azote de Dios sobre ellos.
(16) He aquí que su bien no está en manos de ellos: el consejo de los impíos lejos esté de mí.
(17) ¡Oh cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, y viene sobre ellos su quebranto, y Dios en su ira les reparte dolores!
(26) Igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán.
(18) Habíales él henchido sus casas de bienes. Sea empero el consejo de ellos lejos de mí.
(20) Fué cortada nuestra sustancia, habiendo consumido el fuego el resto de ellos.
(13) Ellos son los que, rebeldes á la luz, nunca conocieron sus caminos, ni estuvieron en sus veredas.
(17) Porque la mañana es á todos ellos como sombra de muerte; si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.
(20) Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; nunca más habrá de ellos memoria, y como un árbol serán los impíos quebrantados.
(20) Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; nunca más habrá de ellos memoria, y como un árbol serán los impíos quebrantados.
(20) Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; nunca más habrá de ellos memoria, y como un árbol serán los impíos quebrantados.
(23) Le dieron á crédito, y se afirmó: sus ojos están sobre los caminos de ellos.
(22) Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos.
(24) Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro.
(25) Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.
(13) Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, cuando ellos pleitearan conmigo,
(25) Por tanto él hará notorias las obras de ellos, cuando los trastornará en la noche, y serán quebrantados.
(9) El les dará á conocer la obra de ellos, y que prevalecieron sus rebeliones.
(10) Despierta además el oído de ellos para la corrección, y díceles que se conviertan de la iniquidad.
(14) Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, y su vida entre los sodomitas.
(15) Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, y el brazo enaltecido es quebrantado.
(35) ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿y diránte ellos: Henos aquí?
(35) ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿y diránte ellos: Henos aquí?
(16) El uno se junta con el otro, que viento no entra entre ellos.
(11) Y vinieron á él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoliéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que sobre él había Jehová traído; y cada uno de ellos le dió una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.
(4) El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.
(5) Entonces hablará á ellos en su furor, y turbarálos con su ira.