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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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has (705 apariciones)

(6) Por lo cual el rey llamó á Joiada el principal, y díjole: ¿Por qué no has procurado que los Levitas traigan de Judá y de Jerusalem al tabernáculo del testimonio, la ofrenda que impuso Moisés siervo de Jehová, y de la congregación de Israel?

(15) Encendióse por tanto el furor de Jehová contra Amasías, y envió á él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de gente, que no libraron á su pueblo de tus manos?

(16) Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: ¿Hante puesto á ti por consejero del rey? Déjate de eso: ¿por qué quieres que te maten? Y al cesar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha acordado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste á mi consejo.

(18) Y pusiéronse contra el rey Uzzías, y dijéronle: No á ti, oh Uzzías, el quemar perfume á Jehová, sino á los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo: sal del santuario, por que has prevaricado, y no te será para gloria delante del Dios Jehová.

(7) Y que has puesto profetas que prediquen de ti en Jerusalem, diciendo: ¡Rey en Judá! Y ahora serán oídas del rey las tales palabras: ven por tanto, y consultemos juntos.

(33) Tú empero eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo:

(37) Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestras bestias, conforme á su voluntad, y estamos en grande angustia.

(10) Entonces el rey dijo á Amán: Date priesa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardochêo, que se sienta á la puerta del rey; no omitas nada de todo lo que has dicho.

(10) Entonces el rey dijo á Amán: Date priesa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardochêo, que se sienta á la puerta del rey; no omitas nada de todo lo que has dicho.

(13) Contó luego Amán á Zeres su mujer, y á todos sus amigos, todo lo que le había acontecido: y dijéronle sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la simiente de los Judíos es el Mardochêo, delante de quien has comenzado á caer, no lo vencerás; antes caerás por cierto delante de él.

(8) Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?

(10) ¿No le has tú cercado á él, y á su casa, y á todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.

(10) ¿No le has tú cercado á él, y á su casa, y á todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.

(3) Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aun retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?

(10) Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

(20) Pequé, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿por qué me has puesto contrario á ti, y que á mí mismo sea pesado?

(9) Acuérdate ahora que como á lodo me diste forma: ¿y en polvo me has de tornar?

(14) Si pequé, tú me has observado, y no me limpias de mi iniquidad.

(25) ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿y á una arista seca has de perseguir?

(25) ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿y á una arista seca has de perseguir?

(5) Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el hablar de los astutos.

(7) Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía.

(8) Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

(4) Porque á éstos has tú escondido su corazón de inteligencia: por tanto, no los ensalzarás.

(2) ¿En qué ayudaste al que no tiene fuerza? ¿has amparado al brazo sin fortaleza?

(4) ¿A quién has anunciado palabras, y cúyo es el espíritu que de ti sale?

(12) He aquí en esto no has hablado justamente: yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.

(17) Mas tú has llenado el juicio del impío, en vez de sustentar el juicio y la justicia.

(23) ¿Quién le ha prescrito su camino? ¿y quién le dirá: Iniquidad has hecho?

(16) ¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, las maravillas del Perfecto en sabiduría?

(12) ¿Has tú mandado á la mañana en tus días? ¿has mostrado al alba su lugar,

(12) ¿Has tú mandado á la mañana en tus días? ¿has mostrado al alba su lugar,

(16) ¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, y has andado escudriñando el abismo?

(16) ¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, y has andado escudriñando el abismo?

(17) ¿Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de muerte?

(18) ¿Has tú considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto.

(22) ¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve, ó has visto los tesoros del granizo,

(22) ¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve, ó has visto los tesoros del granizo,

(9) Quebrantarlos has con vara de hierro: como vaso de alfarero los desmenuzarás.

(1) Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David. OH Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos!

(5) Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre.

(4) Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en silla juzgando justicia.

(3) Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste: heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.

(3) Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste: heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.

(39) Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; has agobiado mis enemigos debajo de mí.

(3) Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.

(3) Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.

(5) Grande es su gloria en tu salud: honra y majestad has puesto sobre él.

(6) Porque lo has bendecido para siempre; llenástelo de alegría con tu rostro.

(9) Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.