Concordancia de la Biblia Reina-Valera
hay (569 apariciones)
(3) Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, y para el corazón de los reyes, no hay investigación.
(12) ¿Has visto hombre sabio en su opinión? más esperanza hay del necio que de él.
(20) Sin leña se apaga el fuego: y donde no hay chismoso, cesa la contienda.
(25) Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones hay en su corazón.
(6) En la prevaricación del hombre malo hay lazo: mas el justo cantará y se alegrará.
(20) ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? más esperanza hay del necio que de él.
(11) Hay generación que maldice á su padre, y á su madre no bendice.
(12) Hay generación limpia en su opinión, si bien no se ha limpiado su inmundicia.
(13) Hay generación cuyos ojos son altivos, y cuyos párpados son alzados.
(14) Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar á los pobres de la tierra, y de entre los hombres á los menesterosos.
(15) La sanguijuela tiene dos hijas que se llaman, Trae, trae. Tres cosas hay que nunca se hartan; aun la cuarta nunca dice, Basta:
(29) Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta pasea muy bien:
(9) ¿Qué es lo que fué? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará: y nada hay nuevo debajo del sol.
(10) ¿Hay algo de que se pueda decir: He aquí esto es nuevo? Ya fué en los siglos que nos han precedido.
(11) No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.
(18) Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.
(11) Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.
(12) Después torné yo á mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; (porque ¿qué hombre hay que pueda seguir al rey en lo que ya hicieron?)
(24) No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.
(1) PARA todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:
(12) Yo he conocido que no hay mejor para ellos, que alegrarse, y hacer bien en su vida:
(17) Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay tiempo á todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.
(22) Así que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?
(13) Hay una trabajosa enfermedad que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas de sus dueños para su mal;
(1) HAY un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres:
(15) Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días.
(15) Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días.
(20) Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque.
(6) Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; mas el trabajo del hombre es grande sobre él;
(8) No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte: y no valen armas en tal guerra; ni la impiedad librará al que la posee.
(9) Todo esto he visto, y puesto he mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace: hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo.
(14) Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos á quienes sucede como si hicieran obras de impíos; y hay impíos á quienes acaece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.
(14) Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos á quienes sucede como si hicieran obras de impíos; y hay impíos á quienes acaece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.
(14) Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos á quienes sucede como si hicieran obras de impíos; y hay impíos á quienes acaece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.
(16) Yo pues dí mi corazón á conocer sabiduría, y á ver la faena que se hace sobre la tierra; (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en su ojos;)
(3) Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que todos tengan un mismo suceso, y también que el corazón de los hijos de los hombres esté lleno de mal, y de enloquecimiento en su corazón durante su vida: y después, á los muertos.
(4) Aun hay esperanza para todo aquél que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto.
(10) Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.
(5) Hay un mal que debajo del sol he visto, á manera de error emanado del príncipe:
(10) Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza: empero excede la bondad de la sabiduría.
(12) Ahora, hijo mío, á más de esto, sé avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicción es de la carne.
(7) Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha.
(11) Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; miel y leche hay debajo de tu lengua; y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.
(6) Tus dientes, como manada de ovejas que suben del lavadero, todas con crías mellizas, y estéril no hay entre ellas.
(13) Las mandrágoras han dado olor, y á nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.
(6) Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
(7) El jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir: no me hagáis príncipe del pueblo.
(12) Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
(21) Y acontecerá en aquel día, que Jehová visitará sobre el ejército sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra.
(9) Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el espíritu en medio de mí, madrugaré á buscarte: porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.