Concordancia de la Biblia Reina-Valera
hijos (2,829 apariciones)
(16) Los cielos son los cielos de Jehová: y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.
(3) He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
(4) Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.
(3) Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
(6) Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.
(6) Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.
(12) Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
(12) Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
(7) Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.
(7) Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos extraños;
(11) Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
(12) Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio;
(12) Para notificar á los hijos de los hombres sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino.
(9) El da á la bestia su mantenimiento, y á los hijos de los cuervos que claman.
(13) Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; bendijo á tus hijos dentro de ti.
(14) El ensalzó el cuerno de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo á él cercano. Aleluya.
(2) Alégrese Israel en su Hacedor: los hijos de Sión se gocen en su Rey.
(1) OID, hijos, la doctrina de un padre, y estad atentos para que conozcáis cordura.
(7) Ahora pues, hijos, oidme, y no os apartéis de las razones de mi boca.
(24) Ahora pues, hijos, oidme, y estad atentos á las razones de mi boca.
(4) Oh hombres, á vosotros clamo; y mi voz es á los hijos de los hombres.
(31) Huélgome en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres.
(32) Ahora pues, hijos, oidme; y bienaventurados los que guardaren mis caminos.
(22) El bueno dejará herederos á los hijos de los hijos; y el haber del pecador, para el justo está guardado.
(22) El bueno dejará herederos á los hijos de los hijos; y el haber del pecador, para el justo está guardado.
(26) En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos.
(6) Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres.
(6) Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres.
(6) Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres.
(7) El justo que camina en su integridad, bienaventurados serán sus hijos después de él.
(17) El ojo que escarnece á su padre, y menosprecia la enseñanza de la madre, los cuervos lo saquen de la arroyada, y tráguenlo los hijos del águila.
(5) No sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos.
(8) Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte.
(28) Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó.
(13) Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.
(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
(7) Poseí siervos y siervas, y tuve hijos de familia; también tuve posesión grande de vacas y ovejas, sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem;
(8) Alleguéme también plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; híceme de cantores y cantoras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de todas suertes.
(10) Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.
(18) Dije en mi corazón, en orden á la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así echaran de ver ellos mismos que son semejantes á las bestias.
(19) Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros; y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia: porque todo es vanidad.
(21) ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra?
(14) Las cuales se pierden en malas ocupaciones, y á los hijos que engendraron nada les queda en la mano.
(11) Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos lleno para hacer mal.
(3) Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que todos tengan un mismo suceso, y también que el corazón de los hijos de los hombres esté lleno de mal, y de enloquecimiento en su corazón durante su vida: y después, á los muertos.
(12) Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se prenden en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.
(6) No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, hiciéronme guarda de viñas; y mi viña, que era mía, no guardé.
(2) Oid, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y engrandecílos, y ellos se rebelaron contra mí.
(4) ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron á Jehová, provocaron á ira al Santo de Israel, tornáronse atrás.
(6) Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque son henchidos de oriente, y de agoreros, como los Filisteos; y en hijos ajenos descansan.