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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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hombres (910 apariciones)

(3) Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

(11) Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.

(12) Esto siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella.

(8) Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

(15) Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

(21) Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres:

(31) Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

(4) Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres.

(16) Los cielos son los cielos de Jehová: y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.

(134) Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos.

(2) A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

(15) Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres.

(19) De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.

(6) Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y yo recontaré tu grandeza.

(12) Para notificar á los hijos de los hombres sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino.

(12) Para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades;

(4) Y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres.

(4) Oh hombres, á vosotros clamo; y mi voz es á los hijos de los hombres.

(4) Oh hombres, á vosotros clamo; y mi voz es á los hijos de los hombres.

(31) Huélgome en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres.

(11) El infierno y la perdición están delante de Jehová: ¡cuánto más los corazones de los hombres!

(6) Con misericordia y verdad se corrige el pecado: y con el temor de Jehová se apartan del mal los hombres.

(22) Contentamiento es á los hombres hacer misericordia: pero mejor es el pobre que el mentiroso.

(6) Muchos hombres publican cada uno su liberalidad: mas hombre de verdad, ¿quién lo hallará?

(28) También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.

(1) NO tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos:

(9) El pensamiento del necio es pecado: y abominación á los hombres el escarnecedor.

(5) Los hombres malos no entienden el juicio: mas los que buscan á Jehová, entienden todas las cosas.

(8) Los hombres escarnecedores enlazan la ciudad: mas los sabios apartan la ira.

(10) Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto: mas los rectos buscan su contentamiento.

(14) Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar á los pobres de la tierra, y de entre los hombres á los menesterosos.

(13) Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.

(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.

(8) Alleguéme también plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; híceme de cantores y cantoras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de todas suertes.

(10) Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.

(14) He entendido que todo lo que Dios hace, eso será perpetuo: sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y hácelo Dios, para que delante de él teman los hombres.

(18) Dije en mi corazón, en orden á la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así echaran de ver ellos mismos que son semejantes á las bestias.

(19) Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros; y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia: porque todo es vanidad.

(21) ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra?

(1) HAY un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres:

(2) Mejor es ir á la casa del luto que á la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parará mientes.

(11) Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos lleno para hacer mal.

(3) Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que todos tengan un mismo suceso, y también que el corazón de los hijos de los hombres esté lleno de mal, y de enloquecimiento en su corazón durante su vida: y después, á los muertos.

(12) Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se prenden en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.

(14) Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y cércala, y edifica contra ella grandes baluartes:

(3) Cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas, porque han disminuído, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;

(11) La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será ensalzado en aquel día.

(17) Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será ensalzado en aquel día.

(7) Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.

(22) ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;