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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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les (972 apariciones)

(26) Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado.

(65) Y Pilato les dijo: Tenéis una guardia: id, aseguradlo como sabéis.

(9) He aquí, Jesús les sale al encuentro, diciendo: Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron.

(10) Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galilea, y allí me verán.

(16) Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.

(18) Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

(17) Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

(22) Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

(31) Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.

(38) Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

(2) Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabían ni aun á la puerta; y les predicaba la palabra.

(8) Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban así dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?

(17) Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, sino á los pecadores.

(19) Y Jesús les dice: ¿Pueden ayunar los que están de bodas, cuando el esposo está con ellos? Entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.

(20) Mas vendrán días, cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán.

(25) Y él les dijo: ¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que con él estaban:

(27) También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.

(4) Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.

(12) Mas él les reñía mucho que no le manifestasen.

(17) Y á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan hermano de Jacobo; y les apellidó Boanerges, que es, Hijos del trueno;

(23) Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?

(33) Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?

(2) Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:

(2) Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:

(9) Entonces les dijo: El que tiene oídos para oir, oiga.

(11) Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas;

(12) Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

(13) Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

(21) También les dijo: ¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No es para ser puesta en el candelero?

(24) Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís.

(33) Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podían oir.

(34) Y sin parábola no les hablaba; mas á sus discípulos en particular declaraba todo.

(35) Y les dijo aquel día cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.

(16) Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

(39) Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

(43) Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

(4) Mas Jesús les decía: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

(7) Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos: y les dió potestad sobre los espíritus inmundos.

(8) Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;

(10) Y les decía: Donde quiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de allí.

(31) Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.

(34) Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.

(37) Y respondiendo él, les dijo: Dadles de comer vosotros. Y le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?

(37) Y respondiendo él, les dijo: Dadles de comer vosotros. Y le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?

(38) Y él les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Id, y vedlo. Y sabiéndolo, dijeron: Cinco, y dos peces.

(39) Y les mandó que hiciesen recostar á todos por partidas sobre la hierba verde.

(48) Y los vió fatigados bogando, porque el viento les era contrario: y cerca de la cuarta vigilia de la noche, vino á ellos andando sobre la mar, y quería precederlos.

(50) Porque todos le veían, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les dijo: Alentaos; yo soy, no temáis.

(6) Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazón lejos está de mí.

(9) Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.