Concordancia de la Biblia Reina-Valera
les (972 apariciones)
(31) Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.
(36) Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.
(1) Y JUNTANDO á sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.
(3) Y les dice: No toméis nada para el camino, ni báculo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos vestidos cada uno.
(11) Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
(13) Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta compañía.
(17) Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
(18) Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo: ¿Quién dicen las gentes que soy?
(20) Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
(37) Y aconteció al día siguiente, que apartándose ellos del monte, gran compañía les salió al encuentro.
(45) Mas ellos no entendían esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y temían preguntarle de esta palabra.
(48) Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, á mí recibe; y cualquiera que me recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será el grande.
(2) Y les decía: La mies á la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros á su mies.
(18) Y les dijo: Yo veía á Satanás, como un rayo, que caía del cielo.
(34) Y llegándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, llevóle al mesón, y cuidó de él.
(2) Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
(17) Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.
(37) Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.
(42) Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que á tiempo les dé su ración?
(2) Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?
(23) Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:
(32) Y les dijo: Id, y decid á aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.
(25) Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:
(3) Y él les propuso esta parábola, diciendo:
(12) Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda.
(28) Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también á este lugar de tormento.
(14) Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.
(20) Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;
(37) Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.
(15) Y traían á él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos les reñían.
(27) Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.
(29) Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
(31) Y Jesús, tomando á los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre.
(34) Pero ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía.
(13) Mas llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y díjoles: Negociad entre tanto que vengo.
(32) Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.
(33) Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?
(40) Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaren, las piedras clamarán.
(3) Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:
(8) Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.
(15) Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?
(23) Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
(25) Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.
(34) Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:
(41) Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
(4) Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
(10) Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino;
(10) Y él les dijo: He aquí cuando entrareis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare,
(13) Fueron pues, y hallaron como les había dicho; y aparejaron la pascua.
(15) Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca;