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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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les (972 apariciones)

(19) Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dió, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí.

(25) Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores:

(36) Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada.

(38) Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Basta.

(40) Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.

(46) Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad que no entréis en tentación.

(67) Diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;

(70) Y dijeron todos: ¿Luego tú eres Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo soy.

(14) Les dijo: Me habéis presentado á éste por hombre que desvía al pueblo: y he aquí, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado culpa alguna en este hombre de aquéllas de que le acusáis.

(22) Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.

(25) Y les soltó á aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó á Jesús á la voluntad de ellos.

(28) Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.

(5) Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

(11) Mas á ellos les parecían como locura las palabras de ellas, y no las creyeron.

(19) Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

(25) Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

(35) Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos al partir el pan.

(36) Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros.

(38) Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?

(40) Y en diciendo esto, les mostró las manos y los pies.

(44) Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.

(45) Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras;

(26) Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros ha estado á quien vosotros no conocéis.

(32) Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

(52) Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.

(17) Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

(21) Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida.

(7) Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

(20) Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.

(31) Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

(32) Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

(35) Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

(53) Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

(45) Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?

(47) Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados?

(25) Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.

(27) Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.

(34) Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.

(42) Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

(15) Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

(6) Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.

(6) Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.

(28) Y yo les doy vida eterna: y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(14) Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;

(49) Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

(23) Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.

(35) Entonces Jesús les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que tenéis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va.

(12) Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?

(22) Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, mas ahora no tienen excusa de su pecado.

(8) Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.