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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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les (972 apariciones)

(14) Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

(22) Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.

(26) Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestarélo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

(6) Y como les dijo, Yo soy, volvieron atrás, y cayeron en tierra.

(21) ¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oído, qué les haya yo hablado: he aquí, ésos saben lo que yo he dicho.

(31) Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.

(2) Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.

(21) Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros; como me envió el Padre, así también yo os envío.

(23) A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos.

(25) Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

(6) Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.

(13) Viene pues Jesús, y toma el pan, y les da; y asimismo del pez.

(3) A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios.

(4) Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dijo, de mí.

(7) Y les dijo: No toca á vosotros saber los tiempos ó las sazones que el Padre puso en su sola potestad;

(11) Los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

(26) Y les echaron suertes, y cayó la suerte sobre Matías; y fué contado con los once apóstoles.

(3) Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos.

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.

(6) Y hecho este estruendo, juntóse la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar su propia lengua.

(8) ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos?

(11) Cretenses y Arabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

(38) Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

(3) Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.

(7) Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?

(8) Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:

(13) Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús.

(15) Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferían entre sí,

(18) Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

(19) Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes á vosotros que á Dios:

(23) Y sueltos, vinieron á los suyos, y contaron todo lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

(32) Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.

(27) Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: y el príncipe de los sacerdotes les preguntó,

(35) Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer.

(40) Y convinieron con él: y llamando á los apóstoles, después de azotados, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y soltáronlos.

(6) A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima.

(25) Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido.

(26) Y al día siguiente, riñendo ellos, se les mostró, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis los unos á los otros?

(60) Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

(5) Entonces Felipe, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo.

(14) Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan:

(17) Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo.

(18) Y como vió Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,

(28) Y les dijo: Vosotros sabéis que es abominable á un varón Judío juntarse ó llegarse á extranjero; mas me ha mostrado Dios que á ningún hombre llame común ó inmundo;

(48) Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

(4) Entonces comenzando Pedro, les declaró por orden lo pasado, diciendo:

(17) Así que, si Dios les dió el mismo don también como á nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios?

(10) Y como pasaron la primera y la segunda guardia, vinieron á la puerta de hierro que va á la ciudad, la cual se les abrió de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el ángel se apartó de él.

(17) Mas él haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto á Jacobo y á los hermanos. Y salió, y partió á otro lugar.

(8) Mas les resistía Elimas el encantador (que así se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.