Concordancia de la Biblia Reina-Valera
ley (463 apariciones)
(12) Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres;
(1) ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; los que andan en la ley de Jehová.
(18) Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.
(29) Aparta de mí camino de mentira; y hazme la gracia de tu ley.
(34) Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré de todo corazón.
(44) Y guardaré tu ley siempre, por siglo de siglo.
(51) Los soberbios se burlaron mucho de mí: mas no me he apartado de tu ley.
(53) Horror se apoderó de mí, á causa de los impíos que dejan tu ley.
(55) Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, y guardé tu ley.
(61) Compañías de impíos me han robado: mas no me he olvidado de tu ley.
(70) Engrasóse el corazón de ellos como sebo; mas yo en tu ley me he deleitado.
(72) Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.
(77) Vengan á mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi deleite.
(85) Los soberbios me han cavado hoyos; mas no obran según tu ley.
(92) Si tu ley no hubiese sido mis delicias, ya en mi aflicción hubiera perecido.
(97) MEM ¡Cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación.
(109) De continuo está mi alma en mi mano: mas no me he olvidado de tu ley.
(113) SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; mas amo tu ley.
(126) Tiempo es de hacer, oh Jehová; disipado han tu ley.
(136) Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.
(142) Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.
(150) Acercáronse á la maldad los que me persiguen; alejáronse de tu ley.
(153) RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado.
(163) La mentira aborrezco y abomino: tu ley amo.
(165) Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo.
(174) Deseado he tu salud, oh Jehová; y tu ley es mi delicia.
(6) Y las hizo ser para siempre por los siglos; púsoles ley que no será quebrantada.
(1) HIJO mío, no te olvides de mi ley; y tu corazón guarde mis mandamientos:
(21) Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo;
(2) Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.
(2) Guarda mis mandamientos, y vivirás; y mi ley como las niñas de tus ojos.
(14) La ley del sabio es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.
(4) Los que dejan la ley, alaban á los impíos: mas los que la guardan, contenderán con ellos.
(7) El que guarda la ley es hijo prudente: mas el que es compañero de glotones, avergüenza á su padre.
(9) El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable.
(18) Sin profecía el pueblo será disipado: mas el que guarda la ley, bienaventurado él.
(5) No sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos.
(26) Abrió su boca con sabiduría: y la ley de clemencia está en su lengua.
(10) Príncipes de Sodoma, oid la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
(3) Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, á la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová.
(24) Por tanto, como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora la paja, así será su raíz como pudrimiento, y su flor se desvanecerá como polvo: porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.
(16) Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
(20) ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha amanecido.
(9) Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oir la ley de Jehová;
(4) No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley.
(21) Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
(24) ¿Quién dió á Jacob en presa, y entregó á Israel á saqueadores? ¿No fué Jehová, contra quien pecamos? y no quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
(4) Estad atentos á mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.
(7) Oidme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus denuestos.
(8) Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.