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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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lo (3,463 apariciones)

(60) Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.

(7) E id presto, decid á sus discípulos que ha resucitado de los muertos: y he aquí va delante de vosotros á Galilea; allí le veréis; he aquí, os lo he dicho.

(44) Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

(24) Entonces los Fariseos le dijeron: He aquí, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?

(21) Y como lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decían: Está fuera de sí.

(24) Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís.

(25) Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

(33) Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podían oir.

(13) Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.

(16) Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

(16) Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

(26) Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

(33) Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

(41) Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

(43) Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

(16) Y oyéndolo Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos.

(22) Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.

(22) Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.

(23) Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré, hasta la mitad de mi reino.

(29) Y oyéndolo sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.

(30) Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.

(30) Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.

(52) Porque aun no habían considerado lo de los panes, por cuanto estaban ofuscados sus corazones.

(15) Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.

(15) Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.

(18) Y díjoles: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar;

(20) Mas decía, que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre.

(24) Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidón; y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese; mas no pudo esconderse.

(36) Y les mandó que no lo dijesen á nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.

(36) Y les mandó que no lo dijesen á nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.

(37) Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á los sordos oir, y á los mudos hablar.

(17) Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué altercáis, porque no tenéis pan? ¿no consideráis ni entendéis? ¿aun tenéis endurecido vuestro corazón?

(26) Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.

(6) Porque no sabía lo que hablaba; que estaban espantados.

(9) Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.

(11) Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es necesario que Elías venga antes?

(13) Empero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

(30) Y habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.

(38) Y respondióle Juan, diciendo: Maestro, hemos visto á uno que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos sigue.

(39) Y Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí.

(9) Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

(9) Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

(10) Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.

(14) Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios.

(21) Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

(35) Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.

(38) Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

(41) Y como lo oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.

(3) Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo ha menester: y luego lo enviará acá.

(3) Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo ha menester: y luego lo enviará acá.