Concordancia de la Biblia Reina-Valera
lo (3,463 apariciones)
(14) Entonces Jesús respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos.
(18) Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.
(23) Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.
(23) Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.
(24) Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
(24) Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
(17) Y respondiendo Jesús, les dijo: Dad lo que es de César á César; y lo que es de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.
(17) Y respondiendo Jesús, les dijo: Dad lo que es de César á César; y lo que es de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.
(44) Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.
(44) Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.
(11) Y cuando os trajeren para entregaros, no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.
(11) Y cuando os trajeren para entregaros, no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.
(23) Mas vosotros mirad; os lo he dicho antes todo.
(8) Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.
(25) De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.
(31) Mas él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
(36) Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.
(36) Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.
(55) Y los príncipes de los sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; mas no lo hallaban.
(68) Mas él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y cantó el gallo.
(2) Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.
(23) Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
(29) Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,
(10) Yendo ella, lo hizo saber á los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
(11) Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.
(13) Y ellos fueron, y lo hicieron saber á los otros; y ni aun á ellos creyeron.
(2) Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;
(2) Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;
(35) Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
(35) Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
(78) Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el Oriente,
(17) Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.
(18) Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
(24) Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos.
(11) Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
(13) Y él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.
(20) Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
(3) Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes.
(8) Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
(14) Y él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos.
(38) Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.
(38) Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.
(2) Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?
(10) Y mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada.
(30) Y á cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas á pedir.
(33) Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo.
(46) ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?
(7) Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.
(8) Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.
(9) Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.