Concordancia de la Biblia Reina-Valera
luego (499 apariciones)
(54) Y saliendo ellos del barco, luego le conocieron.
(25) Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó á sus pies.
(35) Y luego fueron abiertos sus oídos, y fué desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien.
(10) Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanutha.
(25) Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.
(8) Y luego, como miraron, no vieron más á nadie consigo, sino á Jesús solo.
(15) Y luego toda la gente, viéndole, se espantó, y corriendo á él, le saludaron.
(20) Y se le trajeron: y como le vió, luego el espíritu le desgarraba; y cayendo en tierra, se revolcaba, echando espumarajos.
(24) Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.
(39) Y Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí.
(52) Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.
(2) Y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en él, hallaréis un pollino atado, sobre el cual ningún hombre ha subido; desatadlo y traedlo.
(3) Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo ha menester: y luego lo enviará acá.
(37) Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde, pues, es su hijo? Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana.
(43) Y luego, aun hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una compañía con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos.
(45) Y como vino, se acercó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó.
(1) Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesús atado, y le entregaron á Pilato.
(18) Comenzaron luego á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!
(64) Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios.
(39) E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.
(13) Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él.
(25) Y luego, levantándose en presencia de ellos, y tomando aquel en que estaba echado, se fué á su casa, glorificando á Dios.
(39) Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.
(49) Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.
(12) Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven.
(44) Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.
(47) Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.
(55) Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mandó que le diesen de comer.
(37) Y luego que hubo hablado, rogóle un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó á la mesa.
(36) Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y llamare, luego le abran.
(54) Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.
(13) Y puso las manos sobre ella; y luego se enderezó, y glorificaba á Dios.
(5) Y respondiendo á ellos dijo: ¿El asno ó el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y no lo sacará luego en día de sábado?
(7) ¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?
(43) Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.
(11) Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.
(9) Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin.
(60) Y Pedro dijo: Hombre, no sé qué dices. Y luego, estando él aún hablando, el gallo cantó.
(70) Y dijeron todos: ¿Luego tú eres Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo soy.
(20) Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fué este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?
(9) Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase. Y era sábado aquel día.
(21) Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.
(7) Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.
(5) Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.
(30) Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió: y era ya noche.
(32) Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y luego le glorificará.
(27) Y negó Pedro otra vez: y luego el gallo cantó.
(37) Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio á la verdad. Todo aquél que es de la verdad, oye mi voz.
(34) Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.
(6) Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados,