Concordancia de la Biblia Reina-Valera
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(9) Hizo pues Manasés desviarse á Judá y á los moradores de Jerusalem, para hacer más mal que las gentes que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel.
(18) A más de esto, declaró Saphán escriba al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dió un libro. Y leyó Saphán en él delante del rey.
(30) Y subió el rey á la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem, y los sacerdotes, y los Levitas, y todo el pueblo desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó á oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
(3) Y dijo á los Levitas que enseñaban á todo Israel, y que estaban dedicados á Jehová: Poned el arca del santuario en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre los hombros. Ahora serviréis á Jehová vuestro Dios, y á su pueblo Israel.
(6) Y todos los que estaban en sus alrededores confortaron las manos de ellos con vasos de plata y de oro, con hacienda y bestias, y con cosas preciosas, á más de lo que se ofreció voluntariamente.
(63) Y el Tirsatha les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim.
(5) Y á más de esto, el holocausto continuo, y las nuevas lunas, y todas las fiestas santificadas de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria á Jehová.
(17) Díjeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem está desierta, y sus puertas consumidas del fuego: venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem, y no seamos más en oprobio.
(15) Mas los primeros gobernadores que fueron antes de mí, cargaron al pueblo, y tomaron de ellos por el pan y por el vino sobre cuarenta siclos de plata: á más de esto, sus criados se enseñoreaban sobre el pueblo; pero yo no hice así, á causa del temor de Dios.
(65) Y díjoles el Tirsatha que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim.
(5) Abrió pues Esdras el libro á ojos de todo el pueblo, (porque estaba más alto que todo el pueblo); y como lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.
(19) Si parece bien al rey, salga mandamiento real delante de él, y escríbase entre las leyes de Persia y de Media, y no sea traspasado: Que no venga más Vasthi delante del rey Assuero: y dé el rey su reino á su compañera que sea mejor que ella.
(14) Ella venía á la tarde, y á la mañana se volvía á la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas: no venía más al rey, salvo si el rey la quería, y era llamada por nombre.
(17) Y el rey amó á Esther sobre todas las mujeres, y halló gracia y benevolencia delante de él más que todas las vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, é hízola reina en lugar de Vasthi.
(13) Entonces dijo Mardochêo que respondiesen á Esther: No pienses en tu alma, que escaparás en la casa del rey más que todos los Judíos:
(6) Entró pues Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey hacer honra más que á mí?
(9) Y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey, y vistan á aquel varón cuya honra desea el rey, y llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey.
(12) Y dijo el rey á la reina Esther: En Susán, capital del reino, han muerto los Judíos y destruído á quinientos hombres, y á diez hijos de Amán; ¿qué habrán hecho en las otras provincias del rey? ¿Cuál pues es tu petición, y te será concedida? ¿ó qué más es tu demanda, y será hecho?
(3) Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchísimos criados: y era aquel varón grande más que todos los Orientales.
(21) Que esperan la muerte, y ella no llega, aunque la buscan más que tesoros;
(17) ¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿si será el varón más limpio que el que lo hizo?
(17) ¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿si será el varón más limpio que el que lo hizo?
(19) ¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, cuyo fundamento está en el polvo, y que serán quebrantados de la polilla!
(3) Porque pesaría aquél más que la arena del mar: y por tanto mis palabras son cortadas.
(10) Y sería aún mi consuelo, si me asaltase con dolor sin dar más tregua, que yo no he escondido las palabras del Santo.
(6) Y mis días fueron más ligeros que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza.
(8) Los ojos de los que me ven, no me verán más: tus ojos sobre mí, y dejaré de ser.
(10) No tornará más á su casa, ni su lugar le conocerá más.
(10) No tornará más á su casa, ni su lugar le conocerá más.
(15) Y así mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, y quiso la muerte más que mis huesos.
(25) Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y no vieron el bien.
(8) Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?
(8) Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?
(9) Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que la mar.
(9) Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que la mar.
(20) Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y enviaráslo.
(9) El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; ni su lugar le echará más de ver.
(9) El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; ni su lugar le echará más de ver.
(24) Y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ophir;
(2) Hoy también hablaré con amargura; que es más grave mi llaga que mi gemido.
(12) Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida.
(18) Son instables más que la superficie de las aguas; su porción es maldita en la tierra; no andarán por el camino de las viñas.
(20) Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; nunca más habrá de ellos memoria, y como un árbol serán los impíos quebrantados.
(1) MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
(8) Hijos de viles, y hombres sin nombre, más bajos que la misma tierra.
(2) Entonces Eliú hijo de Barachêl, Bucita,, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que á Dios.
(4) Y Eliú había esperado á Job en la disputa, porque eran más viejos de días que él.
(15) Espantáronse, no respondieron más: fuéronseles los razonamientos.
(16) Yo pues he esperado, porque no hablaban, antes pararon, y no respondieron más.
(25) Enterneceráse su carne más que de niño, volverá á los días de su mocedad.